Apuntes, fray Manolo Batalla Gimeno

a Octubre/2010

Mensajes que envía Fray Manolo Batalla Gimeno, O.P., actual párroco de la iglesia La Dolorosa.

000, domingo XXVIII, TIEMPO ORDINARIO ciclo c.

000, domingo 28 octubre 2010, Tiempo ordinario (C).

056, martes 2 de noviembre 2010. Conmemoración de los fieles difuntos.

052, martes, 26 octubre 2010.

051, lunes, 25 octubre 2010.

050, domingo, 24 octubre 2010. Domingo Mundial de las Misiones. San Antonio María Claret.

049, miércoles, 20 octubre 2010.

048, martes, 19 octubre 2010. San Pablo de la Cruz.

047, lunes, 18 octubre 2010. San Lucas Evangelista, (Mª Teresa Ovares Ovares).

046, domingo 17 de octubre de 2010.

045, viernes 15 de octubre de 2010. Santa Teresa de Jesús.

044, miércoles 13 de octubre de 2010.

043, lunes 11 de octubre de 2010.

042, Domingo 10 de octubre de 2010.

041, Viernes 8 de octubre de 2010.

040, Miércoles 6 de octubre de 2010. San Bruno.

039, Martes 5 de octubre de 2010.

038, lunes 4 de octubre de 2010. San Francisco de Asís.

035, miércoles 29 de setiembre de 2010. Arcángeles Miguel, Rafael y Gabriel.

033, lunes 27 de setiembre de 2010. San Vicente de Paul.

030, miércoles 8 de setiembre de 2010. Natividad de la Virgen María.

029, lunes 6 de setiembre de 2010. 86º maestro de la OP: Fr. Bruno Cadoré.

028, domingo 5 de setiembre de 2010 (y 4).

027, miércoles 1 de setiembre de 2010.

026, martes 31 de agosto de 2010.

024, domingo 29 de agosto de 2010. (sábado 28: San Agustín).

023, miércoles 25 de agosto de 2010. San José de Calazans – Escolapios.

022, lunes 23 de agosto de 2010. Santa Rosa de Lima.

021, domingo 22 de agosto de 2010.

020, miércoles 18 de agosto de 2010.

019, lunes 16 de agosto de 2010.

008, domingo 18 de julio de 2010 (y 17).

007, viernes 16 de julio de 2010. Nuestra señora del Carmen.

006, Miércoles 14 de julio de 2010. San Camilo de Lelis.

005 Lunes 12 de julio de 2010

004, domingo 11 de julio de 2010. (y 10).

003, viernes 9 de julio de 2010.

002, mièrcoles 7 de julio de 2010.

001 domingo 4 de julio de 2010.

095 Miércoles, 30 junio de 2010. Protomártires de la iglesia de Roma.

094 domingo, 26 y 27 de junio de 2010.

093 Miércoles, 23 de junio de 2010. San Juan Bautista

092 Martes, 22 de junio de 2010.

091 Lunes, 21 de junio de 2010. San Luis Gonzaga.

 

MIÉRCOLES, 16 DE JUNIO DE 2010

(Día del Niño Africano… 4.500.000.00 de niños/as mueren al año en ese continente…)

Cada año, al inicio de la Cuaresma, escuchamos el mismo texto del evangelio que hemos proclamado hoy… En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Procuren no practicar su justicia delante de los hombres para ser vistos por ellos; de lo contrario, no tendrán recompensa del Padre celestial… Una vez más, nos enfrentamos al tema de la superficialidad, pero esta vez no es la superficialidad sólo por ignorancia o por cierta pereza, sino para provocar el reconocimiento y el aplauso de los demásy, para algunas personas, si se provoca la envidia y se logra humillar a otros, mejor todavía… Cuando estrenamos una prenda de vestir, ¿qué nos importa más: sentirnos a gusto, o mostrar que podemos comprar algo de marzo y a la moda?… Cuando compramos un carro, ¿lo compramos porque de verdad lo necesitamos, o por figurar?, ¿compramos el más práctico o el más llamativo?… ¿Nos importa ser personas más maduras, o personas más llamativas?… Pero, eso no ocurre sólo con la casa y el carro y las prendas de vestir, sino también con las habilidades y las profesiones y los oficios… e incluso, en la Iglesia, con los ministerios que podamos ejercer… ¿Realmente hacemos lo que hacemos porque consideramos que es lo justo, lo mejor para los hermanos y hermanas, sin que nos importe el ser vistos, reconocidos y recompensados?…

Jesús, ciertamente, no se refiere a la superficialidad en las cosas materiales o en ciertos gestos sociales, sino a la superficialidad en acciones tan importantes como la limosna, la oración y el ayuno

Por tanto, cuando hagas limosna, no vayas tocando la trompeta por delante, como hacen los hipócritas en las sinagogas y por las calles, con el fin de ser honrados por los hombres; les aseguro que ya han recibido su paga. Tú, en cambio, cuando hagas limosna, que no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha; así tu limosna quedará en secreto, y tu Padre, que ve en lo secreto, te lo pagará… Lamentablemente, todavía es necesaria en el mundo la limosna… Si es necesaria la limosna, se debe a que hay personas que no tienen lo necesario para comer, para vestir, para abrigarse… Nadie pide limosna para organizar un banquete, sino porque tiene hambre; nadie pide limosna para comprar una ropa de marca, sino porque no tiene ni una muda decente… Pero lo triste es que las personas a las que damos hoy una limosna, amanecerán mañana con la misma necesidad… porque la solución no es la limosna y la lástima, sino la búsqueda de justicia para solucionar situaciones inhumanas…

Cuando recen, no sean como los hipócritas, a quienes les gusta rezar de pie en las sinagogas y en las esquinas de las plazas, para que los vea la gente. Les aseguro que ya han recibido su paga. Tú, cuando vayas a rezar, entra en tu aposento, cierra la puerta y reza a tu Padre, que está en lo escondido, y tu Padre, que ve en lo escondido, te lo pagará… ¡La oración!… ¡La imprescindible oración!… La oración que busca el encuentro con Dios y la comunión en el mismo Espíritu de Jesús, para poder ser sus testigos: la prolongación de su encarnación… Porque no estamos llamados a ser testigos simplemente porque hemos presenciado algún acontecimiento, sino porque vivimos una experiencia profunda de fe… que, además, no es emoción pasajera, sino una Presencia que ha entrado en mí y se va adueñando de todo mi ser, hasta hacerme otra persona, una criatura nueva, otro Cristo: prolongación de su encarnación

Cuando ayunen, no anden cabizbajos, como los hipócritas que desfiguran su cara para hacer ver a la gente que ayunan. Les aseguro que ya han recibido su paga. Tú, en cambio, cuando ayunes, perfúmate la cabeza y lávate la cara, para que tu ayuno lo note, no la gente, sino tu Padre, que está en lo escondido; y tu Padre, que ve en lo escondido, te recompensará… ¿Qué ayuno?… El ayuno es una privación, pero ¿de qué?… ¿para qué?… De todo lo que impide la Presencia de Dios en mí…, para vivir de Amor… y poder dar vida…

LUNES, 14 DE JUNIO DE 2010

La primera lectura me ha recordado comentarios que me hacían, hace ya más de treinta años, cuando llegué a estas tierras centroamericanas. No importa ahora el país, pero sí el hecho: me contaban que, cuando alguna persona pudiente se encaprichaba con las tierras buenas de algunos campesinos, se las compraban por cuatro centavos y los obligaban a trasladarse a tierras malas, y digo los obligaban, porque hubo veces que, si no querían vender, les echaban el ejército que se encargaba de facilitar la operación… Es decir, la historia de Nabot “no son cosas del pasado”… Por otra parte, en el texto se nos muestra también el hecho de tomar el nombre de Dios en vano, porque los falsos testigos, acusaron así a Nabot: “Has maldecido a Dios y al rey”; cuando, en verdad, el hombre no había dicho más que esto: “No puedo cederte la heredad de mis padres”… Ahora bien, esa misma maldad –incluso en nombre de Dios y hasta con métodos más crueles- se sigue cometiendo en muchos lugares de la Tierra…

La misma política, de manera más sofisticada, realiza acciones cuyos efectos son de empobrecimiento, de desempleo, de desarraigo, de desesperación, de hambre y, al fin, de muerte…¿Qué está haciendo la economía globalizada de nuestros días?… ¿En qué consiste la crisis económica mundial?… ¿A quiénes benefició el auge del capitalismo?… ¿A quiénes está afectando la crisis económica actual?… Los grandes fueron aumentando sus capitales y su producción, llenando el mercado de sus productos, haciendo que desaparecieran los pequeños productores, y que los productos de los campesinos y de los artesanos, así como las materias primas de los países más pobres o no tuviesen salida o no tuviesen valor, y de esa manera ha ido aumentando el desempleo y la pobreza y se ha multiplicado el fenómeno de las migraciones… No son sólo cambios de políticas lo que hace falta en el mundo; estos cambios son necesarios, pero lo urgente son los cambios en las opciones propias de cada persona, para que orientemos nuestra vida conforme a unos valores que proclamen, ante todo, la dignidad de cada persona humana y, consecuentemente, la necesidad de que todos tengan acceso al trabajo, a la educación, a la vivienda, a la salud, a la cultura…

Cuando, hace más de treinta años, llegué a Centroamérica, no predicaba así, porque venía con una formación “más teológica”, supuestamente “apolítica” y “neutral”, hasta que comprendí que ni Dios es neutral, ni el Evangelio es apolítico… Claro que, al predicar como Jesús lo hacía, empiezan los problemas: ¿por qué estos padrecitos se meten en lo que no les importa?, ¿qué saben ellos de política?… ¡Claro que nos importa la vida de los pueblos! Si Jesús vino “para que tengan vida y la tengan en abundancia”… ¡Claro que sabemos de política! Lo que no sabemos es de intrigas y mentiras, de diplomacias oportunistas y de oportunismos electoralistas…, pero sí conocemos las angustias de las gentes y la desesperación de los pueblos, debidas casi siempre a la falta de oportunidades, mientras algunos acumulan, malgastan, derrochan y van profundizando las desigualdades abismales entre los pocos que tienen demasiado y las multitudes que no disponen de lo más elemental para vivir…

Pero, hablar de esta manera, ¿no es predicar el odio?… ¡NO!… Jesús, en el texto de hoy, nos invita a no actuar nunca por venganza… Pero, en otros textos nos hace llama a la compasión al ver a las muchedumbres que caminan como ovejas sin pastor…, o también nos alerta para que no imitemos a los grandes y poderosos, que oprimen y se hacen llamar bienhechores… No es predicar el odio… Es decir la verdad, y además, urgir para que esa verdad nos lleve a vivir y actuar con verdadero amor: el amor hecho de entrega y de renuncias, capaz de entregar la vida como hizo Jesús…

DOMINGO, 13 DE JUNIO DE 2010 – XI TIEMPO ORDINARIO

El Evangelio… se abre con una escena callada; no hay palabras, sino sólo gestos silenciosos: entra una mujer con un frasco de aceite perfumado; se acurruca a los pies de Jesús, los baña con sus lágrimas, los seca con sus cabellos y, besándolos, los unge con perfume… El fariseo habla para sí: “Si éste fuera profeta, sabría quién y qué clase de mujer es la que le está tocando, pues es una pecadora”».

En ese punto del Evangelio toma la palabra Jesús para dar su juicio sobre la acción de la mujer y sobre los pensamientos del fariseo, y lo hace con una parábola: “Un acreedor tenía dos deudores: uno debía quinientos denarios y el otro cincuenta. Como no tenían para pagarle, perdonó a los dos. ¿Quién de ellos le amará más?”. Respondió Simón: “Supongo que aquél a quien perdonó más”. Le dijo Jesús: “Has juzgado bien”… “Por eso te digo que quedan perdonados sus muchos pecados, porque ha mostrado mucho amor. En cambio, a quien poco se le perdona, poco amor muestra”. Y le dijo a ella: “Tus pecados quedan perdonados”.

  • la mujer ha sido tocada por el amor, no por el miedo (que tenemos a veces quienes nos acercamos al Señor sabiéndonos pecadores), ni por la vanagloria (con que viven y actúan quienes se sienten mejores que los demás y se atreven a señalar y a juzgar…)
  • la mujer -quién sabe cuántas cosas y qué cosas había buscado- encuentra y reconoce el tesoro escondido… (la verdad es que cuando queremos algo, lo que buscamos es la felicidad de una acogida que nos ofrezca la sinceridad del amor, y eso es lo que encontró aquella mujer, con todo y ser una pecadora…
  • la felicidad no siempre es lo que queremos encontrar, sino lo que nos sale al encuentro, de la manera mas insospechada: David, Saulo, Agustín, Francisco de Asís, la pecadora…

Leía hace un tiempo la historia de un famoso converso del siglo XIX, Hermann Cohen, un músico brillante idolatrado como niño prodigio de su tiempo en los salones de media Europa. Una especie de joven Francisco en versión moderna. Después de su conversión, escribía a un amigo: «He buscado la felicidad por todas partes: en la elegante vida de los salones, en el ensordecedor jaleo de bailes y fiestas, en la acumulación de dinero, en la excitación de los juegos de azar, en la gloria artística, en la amistad de personajes famosos, en el placer de los sentidos. Ahora he encontrado la felicidad, de ella tengo el corazón rebosante y querría compartirla contigo: ¡es Jesucristo!… Claro que tú dices: “Pero yo no creo en Jesucristo”. Y te respondo: “Tampoco yo creía y es por eso que era infeliz”».

Ojalá que todos los cristianos descubramos de verdad a Jesucristo, con la intensidad de estas personas, como Pablo: “Hermanos: Sabemos que el hombre no se justifica por cumplir la Ley, sino por creer en Cristo Jesús. Por eso, hemos creído en Cristo Jesús, para ser justificados por la fe de Cristo y no por cumplir la Ley. Para la Ley yo estoy muerto, porque la Ley me ha dado muerte; pero así vivo para Dios. Estoy crucificado con Cristo: vivo yo, pero no soy yo, es Cristo quien vive en mí. Y, mientras vivo en esta carne, vivo de la fe en el Hijo de Dios, que me amó hasta entregarse por mí.”

MIÉRCOLES, 9 DE JUNIO DE 2010

La primera lectura, tiene algunos de los aspectos que a mí personalmente me resultan inaceptables; pero es “palabra de Dios”, es decir, testimonio de cómo ve a Dios un pueblo antes de la revelación definitiva en Jesucristo… Y, a pesar de ello, hay algo que puede iluminar nuestro caminar en la fe Elías se acercó a la gente y dijo: “¿Hasta cuándo van a caminar con muletas? Si el Señor es el verdadero Dios, síganlo; si es Baal, sigan a Baal.”… [*) yo quiero ser generoso, pero no quiero privarme de nada de lo que el mercado me ofrece…, *) yo amo a mi esposa/o, pero no puedo decir no a esos encuentros furtivos que disfruto tanto…, *) me atrae la vida religiosa, pero me viene a la mente la muchacha con quien me encariñé…] En la vida -también, por supuesto, en la vida de fe- hay que actuar movidos siempre por elecciones, porque en eso consiste el ejercicio de la libertad que no es hacer “todo” lo que me de la gana, sino elegir qué considero más bueno, más verdadero, más hermoso… y decidirme por ello, renunciando a lo demás… [nos asusta la palabra “renuncia”, pero es imprescindible para ser libre…]

En el evangelio, Jesús se presenta no sólo como cumplidor de la ley, sino como perfeccionador de la ley… La Ley es necesaria en toda sociedad o estado de derecho, para garantizar la convivencia y salvaguardar los derechos humanos. Pero esto que en sí mismo es una ayuda, se puede convertir en obstáculo cuando minimizamos la Ley o la absolutizamos… Jesús tuvo que enfrentarse a los fariseos y autoridades de su tiempo, tanto por el formalismo como por las interpretaciones estrechas de algunas leyes. Los escribas, por ejemplo, siempre se mostraron excesivamente aferrados a la letra de la Ley. Jesús se sintió libre frente a aquellas interpretaciones y, dando un paso adelante, actuó y nos mostró un camino por encima de la Ley. San Pablo lo resumió así: “Amar es cumplir la Ley entera”…

La “ley entera”, para los fariseos y las autoridades, era una minuciosa legislación que suponía una carga demasiado pesada, prácticamente imposible de cumplir… Jesús nos dice que ser una persona perfecta, como Dios lo quiere, no consiste en cumplir los actos externos, el culto, los ritos y todos los sacrificios…, sino, sobre todo, vivir desde la raíz del corazón la misericordia que Dios nos ofrece y nos pide…

Dios no quiere sacrificios y ofrendas y holocaustos… Eso lo utilizamos nosotros como mediaciones para que sean un llamado a buscar y encontrarnos con Dios en lo más íntimo de nuestro ser… y ahí, dejar que el Espíritu de Dios nos purifique, nos ilumine, nos transforme, nos haga fecundos en obras buenas, que son sobre todo las que dan vida a los hermanos y hermanas

La espiritualidad cristiana es imposible sin una verdadera conversión… Ahí empieza todo: conviértanse… Y el camino de una verdadera conversión interior, es el de un leal esfuerzo por interiorizar nuestra experiencia de Dios y nuestra relación con Él, sin dejar de aprovechar las riquezas espirituales de la Iglesia, sobre todo a través de los sacramentos, pero procurando siempre no quedarnos en lo formal, en lo externo, en lo superficial… Sobre todo la Eucaristía [dominical y devoción personal: búsqueda de fraternidad y espíritu de entrega…] y la Confesión [búsqueda de la misericordia de Dios y de la fuerza del Espíritu para no volver a pecar… y crecer en comprensión y capacidad de reconciliación y de perdón…] No nos limitemos a hacer lo de siempre, ni en la liturgia ni en la moral… Urge que aprendamos a contemplar a Dios desde la realidad humana que vivimos, y contemplar al ser humano desde la profunda experiencia de Dios

LUNES, 7 DE JUNIO DE 2010

Ayer celebrábamos el día del Corpus Christi… El próximo viernes, celebraremos la fiesta del Sagrado Corazón de Jesús, llegando también a la clausura del Año Sacerdotal: un año con muchas oscuridades “sacerdotales” que deberían hacernos ver y anhelar la verdadera luminosidad del ministerio y el testimonio sacerdotal… El jueves día 10, se celebrará la Hora Santa especialmente motivada por esta clausura del Año Sacerdotal…

Pero, una vez más advierto que todo lo dicho puede prestarse a celebraciones “vistosas” y “emotivas”, sin un verdadero contenido espiritual, es decir: sin que prestemos la suficiente atención y abramos nuestro ser a la Presencia del Espíritu de Dios… Para no caer en superficialidades y celebraciones pasajeras que nada dejan, es oportuna en grado sumo la atenta reflexión sobre el texto evangélico de las Bienaventuranzas:

Jesús, en el llamado sermón del Monte, nos promete una felicidad (bienaventuranza) que nada tiene de superficial y pasajera…, una felicidad (bienaventuranza) que no tiene su raíz en los “valores” que el mundo considera necesarios para ser feliz, sino todo lo contrario… Las “cosas” -no sólo materiales- que uno ambiciona, consigue y posee, de ordinario nos amarran con más o menos fuerza, y en ocasiones nos esclavizan; suelen ser las “cosas” que consideramos “propiedad” personal, con lo cual -decimos- podemos hacer lo que me de la gana: mi casa, mi dinero, mi trabajo, mi empresa, mi prestigio, mi poder…, pero, a veces, también mi amigo, mi esposa, mis hijos…

Las Bienaventuranzas nos invitan a elegir ser pobres, para tener solamente a Dios como supremo anhelo, como tesoro definitivo… y no reconocer como absolutos ni poder, ni dinero, ni prestigio, sino solamente a Dios… y no tener como propiedad ni amigos, ni esposa, ni hijos, sino como depositarios de mi amor y de mi entrega…

Ser pobre -dirán- es una desgracia. Y, efectivamente, ser pobre es una desgracia… La bienaventuranza está en elegir ser pobre… La diferencia, la desigualdad, el drama y, con frecuencia, la tragedia, la desgracia, de que haya ricos y pobres, tiene una causa: el mal ejercicio de la libertad… Todos quieren ser ricos, y la lucha por la acumulación de la riqueza es la causa de que muchos sean pobres… No han elegido ser pobres, sino que han sido empobrecidos por los que han logrado hacerse ricos acaparando, acumulando y usurpando como propiedad privada lo que son bienes creados para todos…

Eligiendo el camino de las bienaventuranzas, los cristianos cumpliremos la voluntad de Dios, el Padre, con el Espíritu de Jesús, y traeremos vida al mundo: Los que sufren dejarán de sufrir, los violentos abandonarán la violencia… Los que tienen hambre y sed de justicia serán saciados… Los que prestan ayuda, la recibirán cuando la necesiten… Viviendo, no como ambiciosos depredadores, sino como comunidad de personas, a nadie le faltará lo necesario, porque nos organizaremos solidariamente y con verdadera justicia… Pero para eso, necesitamos ser limpios de corazón, gentes sin mala intención, sin ideas torcidas, incapaces de traicionar, viendo siempre la luz del rostro de Dios, que es amor y plenitud de vida… Siendo así, nos convertiremos en artesanos de la paz, porque seremos fuente de reconciliación y de armonía en medio del mundo… Y así, sólo así, se instaurará un orden nuevo, no basado en la represión y la competitividad, sino en la igualdad y en la aceptación incondicional del otro…

Mientras eso se alcanza, quienes opten por las bienaventuranzas serán perseguidos por su fidelidad, pues el mundo, por ahora, no tolera el programa de vida y de acción de Jesús.

DOMINGO, 6 DE JUNIO DE 2010 – CORPUS CHRISTI

Lo que hemos escuchado en la primera lectura, del libro del Génesis, se considera como una “figura” de la entonces futura Eucaristía y del Sacerdocio de Cristo… Melquisedec presentó pan y vino “porque era sacerdote del Dios Altísimo”… Los cristianos vemos a Cristo como el único verdadero sacerdote del Dios Altísimo: Melquisedec fue “figura” de Jesucristo, y los sacerdotes que son ordenados después de Cristo somos tan sólo partícipes del único sacerdocio… Pero, ¿por qué Jesús ofreció pan y vino a los discípulos en la Ultima Cena?… Quizá los autores de los evangelios, conociendo el relato del Génesis, se fijaron en él… También ahora, cuando la asamblea litúrgica, presidida por un sacerdote, ofrece el pan y el vino, lo hace… porque somos un pueblo sacerdotal… Pero, hay más, porque, si somos pueblo sacerdotal, no solamente podemos rendir culto al Dios Altísimo, al ofrecer el pan y el vino para el sacrificio revivido del Señor Jesús, sino al ofrecernos nosotros en cualquier momento y circunstancia unidos a Cristo

Los otros dos textos -Corintios y Lucas- nos ayudan a comprender mejor el sentido del sacerdocio y de la eucaristía… y de un culto que, además de litúrgico, ha de ser un culto espiritual… y social

No rechacemos la tradición: ¿qué tienes que no hayas recibido?… También la fe nos ha sido dada por “tradición”… Por eso nos dice san Pablo: Yo he recibido una tradición, que procede del Señor y que a mi vez os he transmitido… Por eso, cada vez que coméis de este pan y bebéis del cáliz, proclamáis la muerte del Señor, hasta que vuelva… Creo que no ha habido un solo santo que no haya sido profundamente devoto del sacramento y el misterio de la Eucaristía y de la Pasión de Jesús, viendo en ese misterio la prueba del inmenso amor del Padre hacia el mundo y del extremado amor de Jesús por todos nosotros, por toda la Humanidad…

Pero, el misterio de la Eucaristía no se reduce a lo litúrgico y cultual… y tampoco a lo puramente espiritual…, sino que tiene una dimensión social… Ahora bien,

  • La autenticidad cristiana del compromiso social está en la verdadera espiritualidad -amor- que fecunda…
  • La garantía de la auténtica espiritualidad cristiana está en la entrega y en el compromiso social… e incluso político…

¿Por qué, en un día de celebración de la Eucaristía, se nos propone el texto evangélico de la multiplicación de los panes?… Porque es un texto eucarístico…

Jesús se puso a hablar al gentío del reino de Dios y curó a los que lo necesitaban… Es como decir habían celebrado el culto, y algunos pensaban que con eso ya estaba todo hecho: Caía la tarde, y los Doce se le acercaron a decirle: “Despide a la gente; que vayan a las aldeas y cortijos de alrededor a buscar alojamiento y comida, porque aquí estamos en descampado.” Pero, para Jesús, no estaba todo hecho… y les contestó: “Denles ustedes de comer.

Para eso escuchamos a Dios, para eso acogemos a Jesús y el don de su Espíritu, para eso rezamos y celebramos la Eucaristía y los sacramentos, para eso somos Iglesia, para eso somos cristianos: para que todos tengan vida y vida en abundancia… Por eso, denles ustedes de comer

MIÉRCOLES, 2 DE JUNIO DE 2010.

La primera lectura no es solamente una carta pastoral, sino la carta de un amigo, de un gran amigo que desea a Timoteo, su fiel colaborador, la gracia, la misericordia y la paz de Dios Padre y de Cristo Jesús, Señor nuestro… Pablo escribe a alguien de quien se siente orgulloso y a quien quiere mucho; por eso, tengo siempre tu nombre en mis labios cuando rezo, de noche y de día… Pero el verdadero cariño no quita, sino que intensifica la claridad y la calidad del testimonio de fe en Cristo Jesús: porque Dios no nos ha dado un espíritu cobarde, sino un espíritu de energía, amor y buen juicio… [Aunque estoy prisionero por causa del Evangelio] no me siento derrotado, pues sé de quién me he fiado y estoy firmemente persuadido de que tiene poder para asegurar hasta el último día el encargo que me dio… Es todo un gran testimonio para que cada uno de nosotros nos cuestionemos nuestra vida y nuestro testimonio de fe, porque con frecuencia llamamos fe a algunos gestos con los que disfrazamos la falsa modestia, la pereza y la cobardía…, diciendo, quizá, que la santidad de la vida cristiana y de la misión evangélica es sólo para algunos escogidos… y no para mí ¿?… Pero, hermanos, sí es para mí, para cada uno de nosotros… Precisamente, después de haber celebrado el tiempo pascual y el don del Espíritu Santo en Pentecostés, es el tiempo de caminar incesantemente por el camino de los discípulos de Jesús, como Pablo, como Timoteo…

El texto del evangelio, nos ofrece la oportunidad de reflexionar sobre algunos temas importantísimos: *) La motivación de las leyes que se promulgan y la importancia de las leyes humanas para la convivencia, pero también la relatividad de las leyes cuando no las motiva el amor, la generosidad, la solidaridad, el bien del otro antes que el propio bien… *) La resurrección y, por tanto, el sentido trascendente de nuestra existencia histórica: nuestra vida no tiene fin, es vida eterna, pero es preciso distinguir en nuestro existir qué es vida eterna “imperecedera” y qué son detalles “perecederos” de nuestro existir… *) El amor, incluso el amor humano: lo primero que surge cuando dos personas se encuentran, no puede ser el amor, sino la atracción, el deseo, la simpatía… Y cuando la relación se queda estancada en las relaciones de atracción, en la satisfacción de los deseos o en la pura simpatía, entonces se están entablando relaciones perecederas, que no son el amor… Cuando el amor se cansa, no es amor…, cuando se rompe, no es amor…, cuando chantajea, no es amor…, cuando esclaviza, no es amor…, cuando es incapaz de fidelidad y mata la confianza con la mentira, no es amor…

Qué necesario es, por ejemplo, integrar la educación sexual dentro de la educación para el amor… Qué urgente es que las parejas en el noviazgo no confundan atracción con amor, ni satisfacción del instinto con entrega generosa… Qué importante es que en una pareja se vaya avanzando en el conocimiento mutuo -no se puede amar lo que no se conoce-, sin esconder historias familiares e historias personales, opciones políticas y credo religioso, ambiciones profesionales y gustos culturales… y, por supuesto, los mil detalles y las pequeñas o grandes manías de cada uno… ¿Porqué una pareja, si fueron “novios sin problemas! durante equis tiempo, terminan tan rápidamente su compromiso matrimonial?… ¡No se conocían!… ¡No se amaban!… Quizá se atraían, se deseaban, se disfrutaban… pero no se conocían y, por lo tanto, no podían amarse de verdad

En una sociedad donde todo es tal rápido, superficial y desechable, hay que ir con mucho cuidado… No podemos conformarnos con un amor rápido, superficial y desechable, porque eso no es amor… Ni podemos conformarnos con una fe rápida, superficial y desechable, porque eso no es fe… Que Dios nos conceda… no un espíritu cobarde, sino un espíritu de energía, amor y buen juicio En este tiempo ordinario, seamos perseverantes en la búsqueda incesante del verdadero Amor

LUNES, 31 DE MAYO DE 2010… Visita María a Isabel…

Terminamos el mes de mayo con la fiesta de la Visita de María a su prima Isabel… Un mes tradicionalmente dedicado a la Santísima Virgen, ofreciéndole, sobre todo, cantos y flores como un signo de devoción filial; un mes que algunos celebrábamos con mucha ilusión siendo niños e incluso adolescentes… ¿Qué nos quedó de aquellas celebraciones infantiles?… Quizá ya no nos queda lo de los cantos y las flores, pero sí la conciencia de la gran misión que Dios Padre ha encomendado a María, al proponerle hacerla Madre de su Hijo encarnado y, por lo tanto, como titula el P. Schilebeeckx uno de sus libros, “María, madre de la Redención”…

Doy por sabido lo que concluye la reflexión teológica: María, madre de Cristo-Cabeza de la nueva Humanidad, es madre de los miembros que integramos la Humanidad redimida… A una madre, ciertamente, se le canta, se le admira, se le “adora” incluso, pero también se le obedece y se le imita…

  • para la obediencia a María, hay un pasaje del evangelio que me parece muy claro: María, después de sugerir a Jesús la solución de un problema en las bodas de Caná y a pesar de recibir una especia de recriminación de parte de su Hijo… dijo a los sirvientes: “Hagan lo que él les diga.”Será Jesús quien realice el milagro, pero es María quien escucha, se preocupa y da, por así decir, la primera orden… que, como siempre, orienta hacia Jesús

DOMINGO, 30 DE MAYO DE 2010. SANTISIMA TRINIDAD.

¿Qué sentido tiene celebrar esta solemnidad?… En Adviento, hemos contemplado a Dios en cuanto esperado y deseado… En Navidad, hemos contemplado y celebrado a Dios como Emmanuel, es decir, Dios-con-nosotros… En Cuaresma, hemos escuchado el llamado a conocernos a nosotros mismos y convertirnos a Cristo que camina hacia Jerusalén, hacia la cruz… En la Semana Santa, y en la Pascua, hemos contemplado al que traspasaron y ha sido elevado por encima de todo, constituido Señor y Juez… En Pentecostés, hemos contemplado y creído que Jesús cumple su palabra y nos da el Espíritu Santo para que podamos ser testigos de la verdad… Pero, entonces, ¿para qué -si ya sabemos tanto- concentrarnos ahora, una vez más, en el misterio de Dios, tratando de penetrar en su profundidad?… ¿O será para que tomemos conciencia de que, tratándose de Dios, cuanto más se aprende, menos se sabe?…

“¡Oh Trinidad eterna! Tú eres un mar sin fondo en el que, cuanto más me hundo, más te encuentro; y cuando más te encuentro, más te busco todavía. De Ti jamás se puede decir: ¡basta! El alma que se sacia en tus profundidades, te desea sin cesar, porque siempre está deseosa de ver la luz en tu luz” (Santa Catalina de Siena)

Todo parecen contradicciones: si Dios es la simplicidad absoluta, ¿cómo es posible que sea tres personas, lo cual parece complejidad?… Claro -diremos- la simplicidad está en su esencia, en su ser, pero entonces, las personas ¿no son ser, no tienen esencia?… (¿nos damos cuenta de que esto tiene más de filosofía que de fe?…) Algunos creen responder racionalmente de manera contundente y clara; yo, sin embargo, me apunto a los criterios de san Agustín y del P. Schillebeeckx… y, si me lo permiten, incluso a la actitud de María y de José: “ellos no comprendieron…”

Cuando acogemos el don de la fe, como verdadera sabiduría de Dios para vivir, el que nuestra razón no alcance con su lógica la profundidad del misterio, no solamente no afecta a la vida de la fe, sino que la estimula… para que siga buscando, anhelando, experimentando y sintiendo cada vez más sed del misterio de Dios, o mejor, de Dios en la inmensidad de su misterio

La sabiduría de la fe, más que en conocer a Dios (al modo como conocemos cualquier otro objeto que está fuera de nosotros) consiste en vivir de Dios,

encarnando su Espíritu -si se puede hablar así- para dar los frutos de su amor: compasivo y clemente, paciente y misericordioso, siempre fielpara que el mundo tenga vida y vida en abundancia…

En verdad, es Jesús quien nos ha revelado cuanto se puede revelar acerca de Dios, aunque Dios sea siempre más de lo que alcanzamos a conocer incluso por esa revelación en Jesús…

Cuentan que un teólogo fue invitado por una universidad musulmana para hablar de la concepción de Dios en la fe cristiana. Este, empezó su conferencia con las palabras siguientes: “Si les dijera que Dios es una única naturaleza y tres personas me responderían que mis palabras son ininteligibles para ustedes y que soy irrespetuoso con su concepción de Dios. Pero quisiera saber su opinión si les digo que Dios está por encima de nosotros; Dios está en medio de nosotros y Dios está dentro de cada uno de nosotros” En este momento el auditorio musulmán comenzó a mover la cabeza en señal de asentimiento, queriendo dar a entender que esta idea de Dios no les resultaba extraña. Nuestro teólogo les dijo: “Pues acaban de entender el dogma cristiano de la Trinidad”.

No es cuestión de inteligencia… es cuestión de fe… En la fe -don de Dios- está toda la luz y toda la fuerza de los verdaderos testigos, aunque, probablemente, si el creyente es inteligente -y humilde– va a gozar más experimentando el don de la fe

MIÉRCOLES, 26 DE MAYO DE 2010

En el tiempo de Pascua, con el misterio de la muerte y resurrección del Señor, hemos podido entender que la “vida eterna” es una revelación “extra” de Dios y un descubrimiento de la fe: no es que haya “otra vida”, sino que la vida es más que nuestra existencia histórica… Nuestra vida verdadera, nuestra vida plena está escondida con Cristo en Dios… No es otra vida, sino la vida transformada… Ahora bien, al igual que no se trata de “otra vida”, tampoco se trata exactamente de “futuro”: Esa vida escondida con Cristo en Dios, esa vida verdadera y plena, la podemos ir descubriendo y experimentando por la fe, en la medida en que vivimos el amor, y el amor nos va llenando de paz y de esperanza, confiando por encima de todo en el amor de Dios… ¡Dios es la meta!…

Toda la palabra de Dios ha de ser leída y escuchada, meditada y explicada, para descubrir ese tesoro escondido que es Dios: el Amor, la Vida, la Felicidad, la Plenitud…, no exactamente para buscar soluciones a los problemas de este mundo (que para eso tenemos inteligencia y habilidades, creatividad y medios instrumentales, capacidad de diálogo y de acuerdos… y, por supuesto, también tenemos libertad y posibilidad de fracasar por razón de nuestro pecado…); se trata de buscar a Dios, o dicho de otra manera “el Reino de Dios y su justicia”, porque lo demás se les dará…, ya se les ha dado, diría yo…

San Pedro nos dice que los cristianos “Por Cristo creemos en Dios, que lo resucitó de entre los muertos y le dio gloria, y así hemos puesto en Dios nuestra fe y nuestra esperanza…” Los cristianos -dice Pedro- hemos recibido de Dios la revelación de la resurrección de Cristo, y eso es lo mismo que decir: se nos ha revelado la verdad de nuestra propia vida, porque, siempre según nuestra fe, “nos rescataron de un proceder inútil… no con bienes efímeros, con oro o plata, sino a precio de la sangre de Cristo…, previsto antes de la creación del mundo y manifestado al final de los tiempos por vuestro bien…” Sin embargo, la voluntad del Padre, la entrega amorosa del Hijo, la acción permanente del Espíritu de Dios… no anulan nuestra responsabilidad y nuestra libre aceptación del proyecto de Dios… Por eso, siempre según la carta de Pedro, “ahora que están purificados por su obediencia a la verdad y han llegado a quererse sinceramente como hermanos, ámense unos a otros de corazón e intensamente…” Ahí desemboca todo: en el amor, que es Dios, porque Dios es amor… Un amor que se ha de ir haciendo verdad, realidad… en la escucha y en la sencillez, en la entrega y en la renuncia, en la comprensión y en la paciencia, en la misericordia y en la solidaridad, en la perseverancia en la fidelidad…

Hay alguien que me dice siempre: palabras bonitas, pero lo que importa es la acción… Cierto: las palabras sin la primera acción, pero hacen falta otras muchas acciones: la sonrisa y la ternura…, la compañía y el apoyo…, el compartir la vida con sinceridad…, el buscar la justicia y la verdad…, la lucha contra la violencia y las opresiones, contra las marginaciones…, la denuncia y la condena de las lacras que tanto daño hacen a la humanidad, como la fabricación y compra-venta de armamento, o las desigualdades económicas, o los negocios con bienes que jamás deberían ser objeto de mercado, como son todos los bienes de la creación y especialmente el cuerpo humano, la persona humana… Ciertamente, corremos el riesgo de quedarnos sólo en las palabras, porque la fidelidad a las palabras nos exige compromisos y sacrificios

Jesús lo dice claramente: “Miren, estamos subiendo a Jerusalén, y el Hijo del hombre va a ser entregado…” En un primer momento, sólo palabras que salen del corazón del Hijo de Dios… Y también se dan otras palabras que manifiestan lo que hay en el corazón del hombre, y a esas el Señor responde: “No saben lo que piden…”

MIÉRCOLES, 26 DE MAYO DE 2010

En el tiempo de Pascua, con el misterio de la muerte y resurrección del Señor, hemos podido entender que la “vida eterna” es una revelación “extra” de Dios y un descubrimiento de la fe: no es que haya “otra vida”, sino que la vida es más que nuestra existencia histórica… Nuestra vida verdadera, nuestra vida plena está escondida con Cristo en Dios… No es otra vida, sino la vida transformada… Ahora bien, al igual que no se trata de “otra vida”, tampoco se trata exactamente de “futuro”: Esa vida escondida con Cristo en Dios, esa vida verdadera y plena, la podemos ir descubriendo y experimentando por la fe, en la medida en que vivimos el amor, y el amor nos va llenando de paz y de esperanza, confiando por encima de todo en el amor de Dios… ¡Dios es la meta!…

Toda la palabra de Dios ha de ser leída y escuchada, meditada y explicada, para descubrir ese tesoro escondido que es Dios: el Amor, la Vida, la Felicidad, la Plenitud…, no exactamente para buscar soluciones a los problemas de este mundo (que para eso tenemos inteligencia y habilidades, creatividad y medios instrumentales, capacidad de diálogo y de acuerdos… y, por supuesto, también tenemos libertad y posibilidad de fracasar por razón de nuestro pecado…); se trata de buscar a Dios, o dicho de otra manera “el Reino de Dios y su justicia”, porque lo demás se les dará…, ya se les ha dado, diría yo…

San Pedro nos dice que los cristianos “Por Cristo creemos en Dios, que lo resucitó de entre los muertos y le dio gloria, y así hemos puesto en Dios nuestra fe y nuestra esperanza…” Los cristianos -dice Pedro- hemos recibido de Dios la revelación de la resurrección de Cristo, y eso es lo mismo que decir: se nos ha revelado la verdad de nuestra propia vida, porque, siempre según nuestra fe, “nos rescataron de un proceder inútil… no con bienes efímeros, con oro o plata, sino a precio de la sangre de Cristo…, previsto antes de la creación del mundo y manifestado al final de los tiempos por vuestro bien…” Sin embargo, la voluntad del Padre, la entrega amorosa del Hijo, la acción permanente del Espíritu de Dios… no anulan nuestra responsabilidad y nuestra libre aceptación del proyecto de Dios… Por eso, siempre según la carta de Pedro, “ahora que están purificados por su obediencia a la verdad y han llegado a quererse sinceramente como hermanos, ámense unos a otros de corazón e intensamente…” Ahí desemboca todo: en el amor, que es Dios, porque Dios es amor… Un amor que se ha de ir haciendo verdad, realidad… en la escucha y en la sencillez, en la entrega y en la renuncia, en la comprensión y en la paciencia, en la misericordia y en la solidaridad, en la perseverancia en la fidelidad…

Hay alguien que me dice siempre: palabras bonitas, pero lo que importa es la acción… Cierto: las palabras sin la primera acción, pero hacen falta otras muchas acciones: la sonrisa y la ternura…, la compañía y el apoyo…, el compartir la vida con sinceridad…, el buscar la justicia y la verdad…, la lucha contra la violencia y las opresiones, contra las marginaciones…, la denuncia y la condena de las lacras que tanto daño hacen a la humanidad, como la fabricación y compra-venta de armamento, o las desigualdades económicas, o los negocios con bienes que jamás deberían ser objeto de mercado, como son todos los bienes de la creación y especialmente el cuerpo humano, la persona humana… Ciertamente, corremos el riesgo de quedarnos sólo en las palabras, porque la fidelidad a las palabras nos exige compromisos y sacrificios

Jesús lo dice claramente: “Miren, estamos subiendo a Jerusalén, y el Hijo del hombre va a ser entregado…” En un primer momento, sólo palabras que salen del corazón del Hijo de Dios… Y también se dan otras palabras que manifiestan lo que hay en el corazón del hombre, y a esas el Señor responde: “No saben lo que piden…”

LUNES, 24 DE MAYO DE 2010. María Auxiliadora… Traslado de N. P. Santo Domingo de Guzmán…

Leyendo los textos de la Escritura, nos damos cuenta de que no tienen mucho sentido, si no es por la fe en Dios… Pedro, en la primera lectura proclamada, bendice a Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, porque en su gran misericordia, por la resurrección de Jesucristo de entre los muertos, nos ha hecho nacer de nuevo para una esperanza viva, para una herencia incorruptible, pura, imperecedera, que nos está reservada en el cielo¡Nacer de nuevo!… Todo el tiempo de Pascua ha sido un llamado incesante a anhelar y buscar y experimentar una vida nueva

Nuestra vida de creyentes, en lo corporal, en lo físico, en lo humanamente perceptible, no se distingue de la vida de quien no tiene fe: crecemos, trabajamos, nos enfermamos, engordamos, bajamos de peso, nos accidentamos, envejecemos, morimos… Todo igual en todos… Pero nosotros creemos que nuestra verdadera vida está escondida con Cristo en Dios… Y creo que no sólo la nuestra, sino la de todos, también la de quienes no tienen fe… Creo que, efectivamente, Jesús ha muerto por todos y resucitado para todos… Creo en un solo Dios que ama a todos, llama a todos y espera a todos… Lástima que los portavoces de esa llamada, que somos los discípulos y testigos de Jesús, no seamos capaces muchas veces, demasiadas veces, de transmitir la bondad de nuestro Dios y su misericordia y su ternura…

Es verdad, creo lo que otros no creen, pero no tienen razón al negar mi derecho a creer y la verdad de lo que creo… La fe podemos compararla a un microscopio u otro instrumento de observación, que ve lo que a simple vista no se puede ver: yo no puedo decir a un científico que miente porque no veo lo que él ve, y tampoco le puedo decir a un creyente que miente si dice que experimenta lo que yo no puedo experimentar… Precisamente, la fuerza de Dios nos custodia en la fe para la salvación que aguarda a manifestarse en el momento final… La fe, alentada por el Espíritu del amor, nos da la esperanza de que llegará ese momento final… definitivo y feliz…

Por eso, alegrémonos, aunque de momento tengamos que sufrir un poco, en pruebas diversas: así la comprobación de nuestra fe -de más precio que el oro, que, aunque perecedero, lo aquilatan al fuego- llegará a ser alabanza y gloria y honor cuando se manifieste Jesucristo… Así vivieron los santos, creciendo en amor, en serenidad y en paz, a pesar de muchas pruebas… La fe es fuente de gozo, porque es experiencia de amor: No han visto a Jesucristo, y lo aman; no lo ven, y creen en él; y se alegran con un gozo inefable y transfigurado, alcanzando así la meta de la fe: la propia salvación

A veces, queremos creer sin compromiso y sin sacrificio… estamos dispuestos al compromiso y al sacrificio para muchas otras cosas, para casi todo, pero no para acoger los dones de Dios… Es lo que vemos en el texto del evangelio de hoy: el joven (porque llega corriendo…) *) reconoce la bondad de Dios manifestada en Jesús, tiene fe… *) y cumple lo elemental de las exigencias de esa fe… *) y Jesús lo mira con cariño… *) pero, cuando Jesús le pide más, con el llamado a la solidaridad… *) se va triste, porque tenía muchos bienes… y no estaba dispuesto a compartir…

Jesús, mirando alrededor, dijo a sus discípulos: “¡Qué difícil les va a ser a los ricos entrar en el reino de Dios!” Los discípulos se extrañaron de estas palabras. Jesús añadió: “Hijos, ¡qué difícil les es entrar en el reino de Dios a los que ponen su confianza en el dinero! Más fácil le es a un camello pasar por el ojo de una aguja, que a un rico entrar en el reino de Dios.” Ellos se espantaron y comentaban: “Entonces, ¿quién podrá salvarse?” Jesús se les quedó mirando y les dijo: “Es imposible para los hombres, no para Dios. Dios lo puede todo.”

DOMINGO, 22 DE MAYO DE 2010 – Aniversari de la mare…

El Espíritu de Jesús es el mismo Espíritu del Padre… El Espíritu de Pentecostés es el mismo Espíritu de la Creación… El Espíritu es Dios, y Dios es siempre Dios: nada más que Dios e infinitamente más de lo que cualquier de nosotros o todos juntos entendemos cuando decimos: ¡Dios!

En el libro del Génesis leemos: «El Señor Dios modeló al hombre del barro de la tierra. Luego, sopló en su nariz aliento de vida. Y así el hombre se convirtió en un viviente»… Así fue la experiencia de aquellos autores del libro sagrado y así es lo que dice la experiencia: El ser humano es barro. En cualquier momento se puede desmoronar… Pero, no somos sólo barro, sino que… este barro ¡vive! En el interior de este barro hay un aliento que le hace vivir. Es el Aliento de Dios. Es su Espíritu vivificador

Al final de su evangelio, Juan ha descrito una escena grandiosa. Es el momento culminante de Jesús resucitado. Según su relato, el nacimiento de la Iglesia es una «nueva creación». Al enviar a sus discípulos, Jesús «sopla su aliento sobre ellos y les dice: Reciban el Espíritu Santo»…

¿Qué somos sin ese aliento de vida, sin el Espíritu de Dios?… Pensemos en nosotros mismos y pensemos también en la Iglesia… Sin el Espíritu de Jesús, la Iglesia es barro sin vida: una comunidad incapaz de introducir esperanza, consuelo y vida en el mundo. Puede pronunciar palabras sublimes sin que esas palabras comuniquen «algo» de Dios a los corazones. Puede hablar con seguridad y firmeza sin fortalecer la fe de las personas… ¿De dónde va a sacar esperanza si no es del aliento de Jesús? ¿Cómo va a defenderse de la muerte sin el Espíritu del resucitado?…

Sin el Espíritu de Jesús, la Iglesia se siente siempre atacada y se pone siempre a la defensiva, se encierra en sí misma y hace de su ser un palacio donde vivir, abandonando los polvorientos caminos de la vida humana que siguió Jesús… ¡La Iglesia!… En mi fe personal y en mi comunidad y en mi movimiento y en mi grupo… ¿a qué Jesús estamos siguiendo?… ¿con qué Espíritu estamos viviendo?… ¡¿Estamos viviendo?!

La palabra es, sin duda, uno de los rasgos más maravillosos que caracterizan a la persona humana. Los animales y las plantas no hablan… Hablar es poder expresarnos y descubrir nuestra propia verdad. Poder comunicarnos con el otro, salir de nosotros mismos y encontrarnos con los demás. La palabra cuando es auténtica es diálogo, encuentro y comunión interpersonal… También las palabras necesitan del Espíritu, porque “la letra mata, pero el Espíritu da la vida”… Podemos decir las mismas palabras, pero sin tener el mismo Espíritu, y entonces todo lo que hacemos nos convierte en una torre de Babel, en lugar de convertirnos en la única familia de los hijos de Dios

Hay que revisar, en esta época de tantos medios de comunicación, todas y cada una de nuestras relaciones… También los medios de comunicación necesitan del Espíritu… Si tenemos un espíritu de esclavos y de temor, un espíritu superficial y libertino, un espíritu de ambición y manipulaciones, un espíritu mercantilista e insolidario, eso es lo que se transmitirá por la red, aunque las palabras sean amor y solidaridad, amistad y ternura…

¡Ojalá escuchemos entre nosotros aquellas palabras de Pablo a las primeras comunidades cristianas: «No apaguen el Espíritu»! No apaguen la verdadera fe en el Padre de todos. No apaguen la esperanza en una sociedad más fraterna… No dejen de buscar la verdad del Espíritu y pidan sin cesar fuerza para vivirla y proclamarla

MIÉRCOLES, 19 DE MAYO DE 2010 – San Francisco Coll i Guitart, o.p.

Últimos días del tiempo pascual, en el cual hemos visto a los apóstoles y discípulos ir pasando del desconcierto y el miedo ante la ausencia de Jesús a la certeza y al coraje de ser testigos por la presencia del Espíritu del mismo Jesús, que es el Espíritu del Padre… Presencia de Dios, que encierra en su Misterio no sólo las verdades de nuestra fe, sino, sobre todo, la fuente del verdadero amor… Presencia de Dios, que impregna nuestro ser entero, pero, al mismo tiempo, trasciende a todo ser… Dios es siempre Dios y sólo Dios…, y siempre infinitamente más de lo que nosotros decimos, imaginamos, creemos y amamos… Por eso, nuestro amor para con Dios, no puede ser una posesión, sino un simple anhelo… Un anhelo -un deseo, si se prefiere- que crecerá en la medida en que experimentemos el amor, comprendiendo la profundidad del amor de Dios que se nos da y experimentando la alegría del amor por el que nosotros nos damos a Dios y a los demás…

Necesitamos con urgencia, en la Iglesia, avivar este anhelo de Dios, este adentrarnos en la comprensión de su Misterio, este vivir la alegría del amor que descubre que “hay más felicidad en dar que en recibir”… Necesitamos con urgencia, en la Iglesia y para el mundo, más santidad… Necesitamos más verdadera santidad… Pero, no se trata de multiplicar actividades “religiosas”, sino de que todas las actividades que realizamos los cristianos broten de la experiencia de Dios que es amor y, consecuentemente, estén orientadas al bien, a la justicia, a la verdad, a la solidaridad, a la reconciliación, a la paz… La Presencia de Dios para nuestro mundo, para que sea una presencia eficaz y transformadora, no podemos pensarla en templos y pancartas, en canciones y palabras, sino, sobre todo, en la conducta de cada uno de los que nos decimos cristianos

No es suficiente la recepción rutinaria de los Sacramentos y la participación en la liturgia… Tampoco es suficiente tener de cuando en cuando algún arranque devocional, sino que hay que perseverar en fidelidad

San Pablo, en la primera lectura, al despedirse de los cristianos de Éfeso, muestra su gran preocupación de que ellos se desvíen del camino emprendido atendiendo a falsos pastores o a doctrinas perversas

Jesús, en el evangelio, en su oración al Padre en el contexto de la cena de despedida, también se manifiesta preocupado por los discípulos… Y nos ofrece un gran tema de meditación y examen:

  • Estamos en el mundo… En cuanto a nuestra naturaleza humana, en nada nos diferenciamos de las demás personas…
  • No somos del mundo… No lo somos en el sentido del mundo corrompido por el pecado, que es falta de amor, de justicia y de solidaridad… y en el cual las personas, tan frecuentemente, siguen (a veces seguimos) los llamados egoístas del materialismo, del consumismo, del hedonismo, de la autosuficiencia, de la indiferencia… Todo esto nos lleva a valorar las cosas materiales y placenteras más que a las propias personas, y eso es el gran pecado: comprar y vender, engañar y seducir, utilizar y desechar a las personas como si fuesen meros objetos de consumo, simples mercancías…
  • Somos para el mundo… En el sentido de que, convertidos al amor, estamos llamados a aportar sal y luz en este mundo nuestro: en las familias y vecindarios, en los trabajos, en las empresas, en los medios… y por supuesto, en nuestras comunidades eclesiales…


DOMINGO, 16 DE MAYO DE 2010. Solemnidad de la Ascensión del Señor.

Fiesta de la Ascensión del Señor: Jesús se va y, al mismo tiempo, se queda… Se va y es plenamente glorificado como señor de la historia y de la creación, no ya sólo como Hijo de Dios, que siempre lo ha sido y lo es, sino también como Hombre enteramente fiel a la voluntad de Dios, en Quien ha confiado desde su experiencia de fe y a quien se ha unido por la libre entrega de su ser hasta tener la certeza de vivir para siempre, también como hombre, en comunión con Dios

Pienso que, en cierto sentido, el evangelio de san Juan, nos adelanta el acontecimiento: Jesús, llegada la hora…, sabiendo que el Padre había puesto todo en sus manos, y que había salido de Dios y a Dios volvía…, Jesús podía hablar así: Les conviene que yo me vaya, porque el Padre es más que yo… pero, al mismo tiempo, el Padre y yo somos uno… y por eso les enviaré mi Espíritu… o el Espíritu, que tomará de lo mío… o será el Padre lo envíe, que es lo mismo… Se trata del Espíritu Santo, Espíritu de Dios, Espíritu de Jesús, Espíritu de verdad… Dios Espíritu, Dios Trinidad, Dios Presencia, Dios Plenitud, Dios misterio…

Jesús, el mismo que nació de María y fue considerado hijo de José, el artesano de Nazaret, el bautizado por Juan en el Jordán, el predicador, el compasivo, el veraz, el insobornable, el generoso, el que da la vida por amor, el crucificado a quien Dios ha resucitado, ha ascendido a lo más alto de los cielos y está sentado a la derecha de Dios… Es Jesús, nuestro Camino… y la cabeza de una nueva Humanidad, de la que es signo y primicia la Iglesia de los Apóstoles…

Una Iglesia que, en todo y sobre todo en el culto, se ha (nos hemos) acostumbrado a ver a Jesús como fuera de sí misma… cuando el lugar de Jesús es dentro de cada de nosotros, porque vivimos de su Espíritu que es el único que da vida y garantiza nuestra fe… Es otro aspecto del misterio que celebraremos en la fiesta de Pentecostés, pero que ya contemplamos: El poder de Jesús se manifiesta en la vida y en la fe, en la presencia del Espíritu que nos hace testigos y nos invita a anunciarlo hasta los confines de la tierra…. Esperando y confiando en su Palabra, porque también nosotros estamos llamados a ir al encuentro con el Señor, aunque no sepamos ni cuándo, ni cómo vendrá…

  • Se ha ido Jesús corporalmente, físicamente…
  • Queda con nosotros Jesús en el don de su Espíritu…
  • Vendrá de nuevo Jesús, cuando sean vencidos todos los enemigos…

Los enemigos no son necesariamente quienes critican desde fuera a la Iglesia… Los peores enemigos somos nosotros mismos cuando no tomamos en serio nuestra fe y no somos fieles a la Palabra y al Espíritu de Jesús…

A veces, somos enemigos de nosotros mismos cuando nos empeñamos en vivir una fe de simples emociones y fáciles y pasajeros compromisos…

¿Por qué se quedan ahí parados mirando al cielo?… Mirando al cielo, vamos a tropezar demasiadas veces… Es mejor mirar a la tierra, implorando la presencia del cielo en nuestro propio espíritu, para que nos queme por dentro el fuego que Jesús vino a traer, y que a veces no es más que un montón de candelitas (nosotros) que ya no iluminan, sino que solamente humean… Pidamos al Señor que nos envíe su luz y su verdad, para que podamos ser verdaderos testigos de su bondad, de su compasión y de su amor generoso y entregado…

MIÉRCOLES, 12 DE MAYO DE 2010.

En el texto del libro de los Hechos de los Apóstoles, siguiendo los viajes apostólicos de san Pablo, hoy nos lo encontramos en Atenas… Es curioso que Pablo, a la vista de una sociedad politeísta (adoradora de varios dioses), se llena de indignación y decide dirigirse al areópago…, pero reprime su indignación y aprovecha lo positivo que encuentra en aquel ambiente, para -diríamos hoy- evangelizar… Ese dios desconocido que ustedes veneran, pese a no conocerlo, es el Dios que yo anuncio: *) es el creador del mundo, *) no habita en templos hechos por hombres, *) ni es servido por mano de hombresporque Dios no necesita de nada ni de nadie: Dios es quien da a todos la vida y cuanto tenemos… Por eso, no debemos pensar que Dios es como una imagen de oro, plata o mármol, labrada artísticamente por los hombres según su imaginación… Claro que Pablo no se queda ahí, sino que avanza un poco más en su “evangelio”, en el anuncio de la buena noticia: Dios quiere que todos los hombres se conviertan, porque tiene determinado un día en el cual ha de juzgar al universo con justicia, por medio de un hombre designado por El, y ha dado a todos la prueba de esto, resucitándolo de entre los muertos… Al llegar a este punto, ya no quisieron seguir escuchando a Pablo, pero algunos creyeron

Vamos a volver sobre estos puntos, pero fijándonos ahora en el Evangelio, escuchamos a Jesús diciendo a sus discípulos: Aun tengo muchas cosas que decirles, pero todavía no las pueden comprender. Cuando venga el Espíritu de verdad, El los irá guiando hasta la verdad plena

¡El Espíritu de verdad!… El Espíritu de Jesús… El Espíritu del Padre… El Espíritu del Padre y del Hijo… El Espíritu Santo… El Dios siempre presente, que nunca está lejos de nosotros, ya que en él vivimos, nos movemos y somos… El Espíritu, que tanto mencionamos y a quien tanto cantamos, pero al que con frecuencia no damos lugar en nuestro propio espíritu… Por sí sola, ninguna realidad es Dios… Dios es más real que cualquier otra realidad, pero hay que buscarlo siempre más allá, y más allá es lo mismo que decir más adentro… de nosotros mismos… No nos faltan cosas, tenemos muchos medios, quizá demasiados medios para evangelizar, pero, quizá, nos falta lo principal, que es el Espíritu, la Presencia de Dios en nosotros… Hoy lo decía alguno en una reunión de sacerdotes: tenemos medios, métodos, pedagogía, emisoras, libros… quizá tenemos saturación de cosas, de materiales y objetos, pero nos falta lo principal: espiritualidad

Espiritualidad quiere decir que, por encima de todo, escuchemos a Dios… y busquemos a Dios… pero no nos demos por satisfechos pensando que hemos encontrado del todo a Dios, porque Dios es siempre más… y, además, si lo encontramos y El nos ilumina, hemos de revisar todo a la luz de su Espíritu de verdad

Volvamos al texto de los Hechos: *) es el creador del mundo, pero, ¿cómo podemos decir con verdad que Dios es el creador del mundo, si no cuidamos su creación y no sabemos manejar las cosas con sentido de gratitud y de solidaridad?… *) no habita en templos hechos por hombres, pero, ¿por qué, entonces solamente en los templos o en los lugares que llamamos sagrados nos comportamos como si estuviésemos en presencia de Dios?… ¿creemos de verdad que está en todo lugar y en todo momento?… ¿creemos que también “entre los pucheros está Dios”?… *) ni es servido por mano de hombres… pero, ¿por qué nos empeñamos en establecer desigualdades entre quienes sirven de una manera, que nos parece más digna, y quienes sirven de otras múltiples maneras?… *) porque Dios no necesita de nada ni de nadie: Dios es quien da a todos la vida y cuanto tenemos… yo pienso que se parece más a Dios quien, como Dios, más da y más se entrega al servicio y para la vida de la humanidad… (personalmente, aunque yo presida la Eucaristía, no me considero más que una religiosa o un voluntario que se entrega con total generosidad al cuidado de los enfermos en Africa u otros lugares lejanos y olvidados…) *) Por eso, no debemos pensar que Dios es como una imagen de oro, plata o mármol, labrada artísticamente por los hombres según su imaginación… No, Dios no es una imagen… hay que ir más allá de las imágenes y cualesquiera objetos de culto… incluso, no bastan los libros y los talleres, ni las catequesis o las misiones… Dios está siempre más alláy más adentro

LUNES, 10 DE MAYO DE 2010 * San Antonino de Florencia.

Va avanzando el tiempo pascual… y ojalá vayamos impregnándonos de su mensaje alegre y esperanzador, pero también exigente, porque debemos vivir la coherencia entre lo que celebramos y lo que vivimos para que la Pascua no termine sin haber dejado poso en nuestro interior

La lectura de los Hechos de los Apóstoles nos cuenta, hoy, la buena y cariñosa acogida que tiene Pablo en Filipos, “obligado” a aceptar la invitación de Lidia: Un momento que contrasta con otros momentos durante la misión de Pablo, en los que es rechazado él y el Mensaje que quiere transmitir… El texto evangélico, tomado de la larga despedida de Jesús en la última cena, contiene el aviso de Jesús acerca de las dificultades que encontrarán los discípulos cuando den testimonio de él… Los dos episodios expresan las alternativas con las se encuentra quien actúa como testigo de la fe y predicador del evangelio… Unas veces nos irá bien, otras veces nos irá mal; pero, nos vaya bien o mal, no perdamos de vista que somos ministros, es decir, servidores y mediadores… y no siempre estaremos, como se dice, a la altura de la misión encomendada, no siempre será “culpa” de los oyentes de nuestra predicación, sino que, a veces, la falta de coherencia en nosotros puede ser el motivo de que muchos rechacen el llamado a buscar y encontrar a Dios…

Quienes queremos dar el testimonio de nuestra fe -y debemos ser todos los bautizados-, aunque tenemos que mostrar nuestras convicciones profundas, no debemos actuar nunca con autosuficiencia… (y si alguna vez lo hacemos, hemos de ser conscientes de que hemos cometido un error… y rectificar…) La promesa del Espíritu de la Verdad es, ante todo, para nosotros mismos…, pero no para que nos creamos en el derecho de señalar a todo el mundo, sino para que sintamos, primero, la necesidad de mirarnos a nosotros mismos buscando nuestra fidelidad a Jesús, de quien vamos a ser testigos… Los que queremos seguir siendo anunciadores del Evangelio de Jesús, que es Evangelio de la Vida y Evangelio de la Paz…, en esa misión de ser testigos, nos encontraremos de todo: personas a las que “Dios les abre el corazón”, y celebran la fe y agradecen el servicio de quienes les han mostrado el acceso a Jesús… y personas que rechazarán el Mensaje y nos rechazarán a nosotros mismos… Pero, lo importantes es que aceptemos al Espíritu Santo, que es espíritu de Verdad, y nos sintamos en comunión con Cristo y con el Padre… creciendo en caridad y en humildad… Digo esto recordando un pensamiento de santa Catalina de Siena: “Toda perfección y toda virtud procede del amor. Pero el amor es alimentado por la humildad que, a su vez, tiene su origen en el conocimiento de uno mismo…”

Creo que es muy importante que los cristianos, especialmente los católicos, conozcamos los testimonios que el Espíritu ha ido suscitando a través de los siglos… Hoy, recordamos a San Antonino de Florencia, llamado así por su pequeña estatura… Fraile dominico del siglo XV, apenas ordenado sacerdote, como se distinguía por su austeridad y prudencia, empezó a ocupar cargos en la Orden de Predicadores… Siendo prior del convento de San Marcos, en Florencia, encargó a fray Angélico la tarea de decorar con frescos dicho convento… Con todo y sus responsablidades de gobierno, tuvo tiempo de escribir numerosas obras, en las se nota la tendencia a descartar las “doctrinas sublimes” para detenerse solamente en lo que consideraba útil para él y para los demás… Era un hombre práctico, sensible a los problemas sociales de su tiempo… Lo llamaban “Antonino de los consejos” por su extraordinaria versatilidad en el campo religioso, jurídico, político y económico, que lo ocupaba diariamente en audiencias a los numerosos visitantes de toda clase que iban a plantearle sus problemas. Cuando quedó vacante la sede episcopal de Florencia, el Papa Eugenio IV lo nombró arzobispo, parece que por sugerencia del Beato Angelico, que en ese momento estaba en Roma haciendo una obra de arte por encargo del Papa… Ante el inesperado nombramiento, huyó a esconderse en Maremma, pero tuvo que aceptar… Su delicada salud y los achaques físicos que lo acompañaron desde su juventud, desde que era novicio, no le impidieron desarrollar una actividad prodigiosa. A lomo de mula cabalgaba como un humilde fraile para visitar todas las parroquias de su diócesis… El pueblo florentino lo amaba mucho, y él defendió sus derechos aun contra el mismo Cosimo de Medici, de quien era amigo. Humilde e ingenioso, celoso y bondadoso, el buen pastor se entregó de lleno a su grey hasta la víspera de su muerte, el 2 de mayo de 1459, a los setenta años de edad…

DOMINGO, 9 DE MAYO DE 2010… 6º DOMINGO DE PASCUA

Apocalipsis… “El ángel me transportó en éxtasis a un monte altísimo, y me enseñó la ciudad santa, Jerusalén, que bajaba del cielo, enviada por Dios, trayendo la gloria de Dios…” Es claro que se trata de la Iglesia, y es claro que en la Iglesia, en cuanto don de lo alto, lo que existe es la gloria de Dios… (Recuerdo una conferencia del anterior Maestro de los Dominicos, dirigida a monjes, en la que destacaba la humildad con que ellos, sin figurar para nada, debían ser lo máximo: el trono de la gloria de Dios…) La gloria de Dios, algo que a mucha gente le molesta, porque cada quien quiere tener su propia gloria: el investigador y el político, el educador y el futbolista, la actriz y el empresario, el músico y el predicador… Pero, como decía san Ireneo, la gloria de Dios no es otra cosa que la vida del hombre… que Monseñor Romero traducía: que los pobres tengan vida, eso es la gloria de Dios… Pues bien, esa ciudad santa, que tiene murallas y custodia, precisamente para salvaguardar la vida de quienes la habitan, que es la Humanidad, no tiene santuario, porque su santuario es el Señor Dios todopoderoso y el Cordero… y no necesita sol ni luna que la alumbre, porque la gloria de Dios la ilumina y su lámpara es el Cordero¡Cuánto nos falta, Señor, para comenzar a profundizar este misterio, abandonando lo superficial!… (Me viene a la mente la cúpula que están sumergiendo en el fondo del mar para intentar taponar el escape de petróleo y gas… no se ha construido para ser admirada, sino como un simple medio para lograr un objetivo… Nada es fin en sí mismo, sino sólo Dios y la comunión de la Humanidad con El…)

La ciudad santa del Apocalipsis no coincide exactamente con nuestra iglesia real que vive en la historia… En las comunidades cristianas hay problemas y, según los hechos de los Apóstoles, los hubo desde el inicio… Y esto no lo digo para gozarnos en aspectos negativos, sino para tomar conciencia de que, en muchos momentos, se necesitan decisiones adecuadas… En el caso del problema de la circuncisión, entre los judíos y los paganos que abrazaron la fe cristiana, los apóstoles, a quienes se considera autoridad, escriben: Hemos decidido, el Espíritu Santo y nosotros, no imponeros más cargas que las indispensables¿Cuáles son las cargas indispensables? En verdad, la única carga o la única deuda que impone la fe cristiana es el mandamiento nuevo: el amor fraterno… Todo lo demás tiene que ver con el momento y las circunstancias históricas, culturales, políticas, económicas, etc… como una ayuda, una mediación, en el esfuerzo por cumplir el mandamiento del amor, que, además, en la medida en que se profundiza, deja de ser mandamiento para convertirse en experiencia gozosa, aun en medio de dificultades y sacrificios que conlleva

Pienso que cuando Jesús dice: “el Espíritu Santo, que enviará el Padre en mi nombre, será quien les enseñe todo y les vaya recordando todo lo que os he dicho…” Pienso que el Espíritu viene a nosotros cuando lo anhelamos y empezamos a vivir lo que nos ha dicho Jesús: “El que me ama guardará mi palabra, y mi Padre lo amará, y vendremos a él y haremos morada en él…” Esa Presencia de Dios en nosotros, descubierta como el más allá de nuestros intereses y ambiciones, más allá de nuestras tristezas y temores, es el Espíritu -inseparable del Padre y del Hijo- que nos dice también: “La paz les dejo, mi paz les doy; no se la doy yo como la da el mundo. Por eso, que no tiemble su corazón ni se acobarde…

Debemos amar a la Iglesia, pero quizá el mismo amor a la Iglesia nos está urgiendo a cambiar muchas cosas, para que sea, de verdad, un signo de salvación para la Humanidad…

MIÉRCOLES, 5 DE MAYO DE 2010. SAN VICENTE FERRER

En la primera lectura, se nos plantea un conflicto entre cristianos: Unos provenientes del judaísmo y otros provenientes del paganismo. Todos creen en Jesucristo, pero tienen distinta historia y tradiciones distintas, ante lo cual habrá que preguntarse: ¿Dónde está la salvación, en Jesús o en la Ley de Moisés? ¿Basta con bautizarse o, antes, hay que “hacerse judío” y ser circuncidado?… Se decide que Pablo y Bernabé vayan a Jerusalén -costeando los fieles de Antioquia el viaje- para dialogar con los apóstoles y presbíteros sobre el problema… Y en Jerusalén, invocando al Espíritu Santo, se disciernen las dos tendencias en busca de la verdad, sin acritud y sin intereses puramente partidistas…

El Evangelio, por otra parte, nos presenta la fuente misma de la vida cristiana… Dijo Jesús a sus discípulos: “Yo soy la verdadera vid, y mi Padre es el labrador. A todo sarmiento mío que no da fruto lo arranca, y a todo el que da fruto lo poda, para que dé más fruto… Yo soy la vid, ustedes los sarmientos; el que permanece en mí y yo en él, ése da fruto abundante; porque sin mí no pueden hacer nada… Claro que alguien podrá decir: ¿de veras hace falta Dios para algo?… ¿No hacemos lo mismo, bueno y malo, los creyentes y los no creyentes?…

Dios, el Dios verdadero y libremente aceptado, es una realidad que no podemos captar si no hemos descubierto en nosotros esa “otra dimensión” de nuestro ser, que es la fe, y una fe que se hace vida por el amor… En nuestro desarrollo humano, vamos descubriendo nuestra dimensión corporal y nuestra dimensión psíquica y nuestra dimensión social… ¿y nuestra dimensión espiritual?… Claro que podemos hacer todo sin Dios, porque nos ha hecho criaturas autónomas y libres… pero, ¿no será mejor hacer todo descubriendo su amor y su bondad y el sentido trascendente del existir?… También pueden hacerse niños con sólo una relación sexual, e incluso sin relación, pero, ¿no será mejor que haya sexualidad y relación y verdadero amor, para que nazca un niño?… Para quien tiene fe no es igual un mundo sin Dios o un mundo con Dios…, aunque estemos de acuerdo en que muchas de las religiones dan demasiada importancia a sus historias y tradiciones, y ocultan el verdadero camino y la verdad y el rostro de Dios…

Los dominicos, particularmente en Centroamérica, donde lo tenemos como patrón, celebramos hoy la fiesta de San Vicente Ferrer, que nace en Valencia justo en la mitad del siglo XIV, año 1350… Pero, no quiero contar ahora su biografía. Nuestro Provincial nos ha hecho llegar una carta escrita por Monseñor Carlos Osoro, que es el arzobispo de Valencia, la ciudad del santo, y quiero compartir e inspirarme en algunos párrafos de esa carta:

Cuando nos detenemos en la vida y en los escritos de San Vicente Ferrer -dice el Arzobispo-, siente uno la necesidad de tenerlo como amigo para caminar en esta vida. Un amigo que no solamente te da compañía, sino que te da orientaciones, te abre a perspectivas que quizá tú por ti mismo serías incapaz de ver, te mete en este mundo desde Dios y te hace intérprete de la historia de una manera nueva, a la manera de Dios revelada en Jesucristo.

La razón fundamental es que estamos ante un hombre de Dios, alcanzado totalmente por Jesucristo. Es ese tipo de hombres que por la relación y la comunión que tienen con Jesucristo, son capaces de suscitar en quienes tienen al lado alegría, esperanza, ilusión, apertura de caminos, soluciones a los problemas permanentes de la existencia humana, razones para vivir y construir la vida mirando siempre el bien de los demás. [Reflexionábamos no hace mucho sobre “pasar haciendo el bien”]

Cuando su padre Guillem lo llama para hablar seriamente sobre su futuro, Vicente le responde: sólo Jesús es mi todo, y por quien tengo hecho elección de ser religioso de la Orden del Patriarca Santo Domingo”…”El alto fin de esta Orden es llevar almas al Cielo por medio de la predicación, y este blanco es el que cuadra más a mis intentos”. [Eso es lo que quiero hacer en mi vida: ser predicador.]

Desde el principio de su misión se presenta como un infatigable peregrino, un pertinaz misionero, un enamorado de lo eterno que desde su más tierna infancia había albergado la idea de misionar lo aparentemente inmisionable… ¿Por qué no predicar en ese mundo lleno de conflictos entre bandos y familias y plagada de incidentes religiosos? Toda su predicación, todo su paseo apostólico, fue un optar por la presencia, pero por manifestar la presencia de Dios en esta historia y entre los hombres, presencia de un Dios que se ha hecho Hombre… [Dios está con nosotros, camina con nosotros… No es una Cosa heredada que se pone de adorno, sino un Ser vivo que se hace presente, si se le anhela y se le acepta…]

¡Qué fuerza tiene la vida de San Vicente Ferrer para todos nosotros! Teólogo, predicador, trabajador del milagro, juez, reconciliador, pacificador, profeta, apóstol. Lo realiza en Valencia y en su misión de predicador por toda Europa y lo hace viviendo lo que él predica. ¡Qué hondura tiene el sermón en el que habla de los tres grados o partes de la caridad y buena vida que se ejercitan continuamente! ¡Qué fuerza tiene cuando nos vemos divididos, enfrentados, con falta de ese amor que viene de Dios! Conviene escucharle. Dice que hay que “comenzar vigorosamente; progresar fructuosamente; terminar virtuosamente…

  • El primer grado extrae al hombre de los pecados, para evitar que estos aparezcan confusamente en el juicio divino… La caridad cubre la muchedumbre de los pecados, pero se requiere vigor… Las muchas aguas no han podido extinguir el amor, ni los ríos podrán sofocarlo…
  • El segundo grado hace al hombre abundar en el mérito, como el árbol plantado y radicado en buena tierra. Esto pido en mi oración: que vuestra caridad rebose todavía más y más…
  • El tercer grado permite al hombre conservar la vida virtuosa como el gobernante ya rico su casa… enraizados y cimentados en la caridad a fin de que seáis capaces de comprender, con todos los santos” (San Vicente Ferrer, Sermonario de Perugia, 190).

La virtud de nuestro Santo se extendió por la cristiandad de su tiempo y siglos después su obra y ejemplo es también necesario para el agitado mundo actual. San Vicente nos invita a vivir vestidos de virtud. Nada hay que amar más que la virtud, ni nada es tan aborrecible como el vicio que es la falta de virtud. Es preciso ser virtuoso para alcanzar una vida feliz, pero también ser feliz para ser virtuoso. Por eso la virtud nace de quien la tiene y de quien la puede comunicar. ¡Qué bien lo sabía decir San Vicente Ferrer y qué bien sabía poner a los hombres ante la Virtud que era el mismo Jesucristo!…

LUNES, 3 DE MAYO DE 2010. Santos Felipe y Santiago, apóstoles.

Celebramos hoy la fiesta de dos de los doce apóstoles… De Santiago nos habla san Pablo en el primer texto proclamado tomado de su primera carta a los Corintios… Pablo está recordando a los Corintios lo que constituye el fundamento de nuestra fe: que Cristo murió por nuestros pecados, según las Escrituras; que fue sepultado y que resucitó al tercer día, según las Escrituras; que se le apareció a Cefas y más tarde a los Doce; después se apareció a más de quinientos hermanos juntos, la mayoría de los cuales viven todavía, otros han muerto; después se le apareció a Santiago, después a todos los apóstoles; por último, se me apareció también a mí… ¿Por qué menciona de manera especial a Santiago?… ¿Quién es este apóstol Santiago?… Porque sabemos que hay dos apóstoles con el mismo nombre… Pero este no es el hermano de Juan, hijo de Zebedeo… Este Santiago, al menos en el tiempo del apostolado de Pablo, está al frente de la comunidad de Jerusalén y puede que fuera algo pariente de Jesús… En su carta a los Gálatas, cuando Pablo se encuentra con los apóstoles en Jerusalén porque quiere saber que está ejerciendo su ministerio correctamente, Pablo escribe: Santiago, Pedro y Juan, que eran considerados los líderes más importantes de la iglesia, se dieron cuenta de ese privilegio que Dios me había dado. Entonces quedamos de acuerdo en que Bernabé y yo anunciaríamos la buena noticia a los que no son judíos, y que ellos la anunciarían a quienes sí lo son. Y para mostrarnos que estaban de acuerdo, nos dieron la mano. La única condición que nos pusieron fue que no dejáramos de ayudar a los pobres de la iglesia en Jerusalén. Y eso es precisamente lo que he estado procurando hacer… Son las fuentes que nos van dando noticia de los primeros pasos de la Iglesia, “comunidad de comunidades”, en aquellos años de expansión misionera… Pero, el mensaje claro y actual para nosotros es la necesidad de no tenerle miedo, sino aceptar e incluso promover el pluralismo en la Iglesia… Aun cuando aceptemos los ministerios de los presbíteros, de los obispos y del papa, esos ministerios no se pueden ejercer como si la jerarquía de la Iglesia tuviese teléfono directo con Dios, para poder conocer e imponer su voluntad… El Espíritu Santo vive y actúa en todos y cada uno de los cristianos y, aunque es cierto que el Magisterio tiene que discernir lo auténtico de lo no auténtico, siempre se debe buscar el diálogo, lo más abierto posible para poder aceptar el mayor pluralismo posible que no rompa la unidad de la comunión en el amor… Es lo que hicieron Santiago, Pedro y Juan, tratando seria y fraternalmente con Pablo y Bernabé…

El texto del evangelio nos muestra lo lejos que aún estaba Felipe de comprender quién era Jesús, tras la larga catequesis que había recibido y su convivencia con él… Nosotros debemos ser muy humildes en la profesión de nuestra fe y en nuestro testimonio, sobre todo cuando tratamos de explicar quién es Jesús… Alguien me recordaba, en un correo reciente, lo del “temor y temblor” con que nos hemos de acercar a la verdad de Dios y con que nos hemos de dedicar al ministerio de la predicación: no podemos acercarnos a Dios llenos de nuestras propias ideas, de nuestras inquietudes, de nuestros intereses… y no podemos predicar lo que más nos gusta, sino lo que, pidiendo luz al Señor, pensamos que es lo que El quiere decir… Somos testigos, y hemos de evitar ser simples protagonistas…

¿Quién es Jesús?… Conocer a Jesús sólo como el hombre que pasó haciendo el bien, no es suficiente para cimentar nuestra fe… Ha habido muchos hombres y mujeres que han hecho el bien… A todos debemos reconocer, admirar e imitar… Pero, entonces, ¿qué tiene de especial Jesús?… Conocer a Cristo es conocer a su Padre, a Dios. Porque el mismo Cristo es nuestro Dios¿No crees que yo estoy en el Padre, y el Padre en mí? Lo que yo les digo no lo hablo por cuenta propia. El Padre, que permanece en mí, hace sus obras… Esta es la dimensión teologal, mística si se quiere, de nuestra fe… Esto es lo que hace que nuestro hacer el bien sea testimonio de Jesús y no solamente acción humanitaria… No es en absoluto despreciable que un hombre o una mujer, aunque se digan ateos, hagan el bien… Pero, no es nuestro caso: los cristianos hacemos el bien porque somos uno con Jesús, y Jesús uno con el Padre, y a todos nos une el Espíritu del amor…

DOMINGO, 2 DE MAYO DE 2010. V Domingo de Pascua.

En las lecturas del libro de los Hechos de los Apóstoles, hemos visto dando testimonio de Jesús, es decir, anunciando el Evangelio, a Pedro y a los apóstoles, a los diáconos como Esteban o Felipe… y después a Pablo y a Bernabé… Ahora, está a punto de terminar el primer viaje apostólico con el que Lucas ha querido resumir una primera etapa misionera de la comunidad primitiva… Y hay algo digno de tenerse en cuenta: la comunidad de Jerusalén queda un tanto en la sombra, y sobresale la comunidad de Antioquía, donde los discípulos por primera vez se llamaron cristianos…

*) La comunidad de Jerusalén estaba más apegada a su pasado judío…

*) La comunidad de Antioquía estaba más abierta a otras experiencias…

*) El Evangelio no es de nadie…

*) El Evangelio es para la Humanidad…

O sea que, ya desde el principio, vemos modos distintos de ver las cosas en la práctica, y se irá viendo que esos modos distintos de ver las cosas no amenazan la unidad de la fe ni la comunión, cuando se proclama la verdad de Jesús, muerto y resucitado, y unos y otros se dejan guiar y alentar por el mismo Espíritu de Dios… Claro que a esa proclamación y a esa acción del Espíritu, ha de corresponder un testimonio visible

El testimonio visible, que espera el Señor y esperan los hombres, está claro en el texto del evangelio que hemos proclamado: Hijos míos, me queda poco de estar con ustedes…

Les doy un mandamiento nuevo: que se amen unos a otros; como yo los he amado, ámense también entre ustedes. Porque la señal por la que conocerán todos que son discípulos míos será que se aman unos a otros… Estas palabras de Jesús, sin poder excluirme yo, son las que me mueven a criticar constantemente a nuestra Iglesia, porque uno va viendo si hay amor o no hay amor en las comunidades, en los grupos, en las familias, en las parroquias… y si no hay amor, ¿de qué sirve todo lo demás?… ¿Esperamos que el mundo crea por un repique de campanas, por tener templos con todo lujo y comodidad, por editar más y más libros y estampas y afiches, por bendecir agua o escapularios o crucifijos?…

Hemos predicado muchas veces que Dios, creador del ser humano libre, no interviene en nuestra historia sino en alianza con aquellos que le escuchan y le conocen y, por tanto, libremente le obedecen… Sólo con estas personas “nuevas” puede el Señor realizar la visión esperanzadora del Apocalipsis: Vi… la nueva Jerusalén…, Y escuché una voz potente que decía desde el trono: “Ésta es la morada de Dios con los hombres: acampará entre ellos. Ellos serán su pueblo, y Dios estará con ellos y será su Dios. Enjugará las lágrimas de sus ojos. Ya no habrá muerte, ni luto, ni llanto, ni dolor. Porque el primer mundo ha pasado.” Y el que estaba sentado en el trono dijo: “Todo lo hago nuevo.

VIERNES, 30 DE ABRIL DE 2010. San Pío V.

En la lectura del libro de los Hechos de los apóstoles, también Pablo –al igual que lo habían hecho Pedro y los apóstoles, y los diáconos Esteban y Felipe- proclama que Dios ha resucitado a Jesús de entre los muertos… Los judíos no lo entendieron y lo rechazaron, lo juzgaron y sin motivo lo mataron…, y sus discípulos lo bajaron de la cruz y lo enterraron…, pero Dios lo ha resucitado de entre los muertos

Así, desde los inicios de la predicación apostólica, es fundamental la buena noticia de la resurrección de JesúsSi no aceptamos la resurrección de Jesús, dirá san Pablo, nuestra fe no tiene ningún fundamento, sencillamente no hay fe cristiana

El testimonio que dan los discípulos es precisamente… que Dios ha resucitado a Jesús de entre los muertos… pero, el mismo testimonio afirma que el Cristo resucitado es el mismo Jesús de Nazaret, que vivió obediente al Padre, pasó haciendo el bien y curando a los oprimidos, y se entregó por amor para que el mundo tenga vida…

Cuando escuchamos atentamente la palabra del Nuevo Testamento y descubrimos al Jesucristo que esos textos nos revelan, nos damos cuenta de que los discípulos no hablan solamente de un acontecimiento histórico, sino de una experiencia espiritual… No les importa ya tanto lo que pasó en el cenáculo o junto al lago, en los caminos o en el calvario, sino, sobre todo, lo que están viviendo en sí mismos, ESO que los está transformando y haciendo testigos veraces de Jesús el Enviado y del Padre que lo ha enviado… y eso es, ni más ni menos, que el Espíritu Santo prometido, la Presencia de la Trinidad en el espíritu del creyente… No se trata de estudiar a Jesús, sino de encontrarnos con El y vivir de El… Quizá nos diga cosas nuevas el Evangelio que tantas veces hemos escuchado…

Pienso que todo lo dicho son claves para leer y entender mejor el Evangelio: ¿Por qué dice Jesús que no tengamos miedo?… ¿Dónde nos va a tener preparado el lugar?… ¿Cuándo vendrá para llevarnos con él, hay que esperar hasta el momento de la muerte?… ¿Qué quiera decir estar donde Jesús está?… ¿Tendrá esto que ver con aquello de san Pablo: nuestra vida está escondida con Cristo en Dios?… ¿Tendrá que ver con aquello, también de san Pablo: vivo yo, pero ya no vivo yo, es Cristo quien vive en mí, pues lo que vivo en mi carne, lo vivo con la fe en Cristo Jesús que me amó y se entregó por mí?…

¿Qué quiere decirnos Jesús con las palabras del evangelio: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida. Nadie va al Padre, sino por mí… Pienso que:

  • Seguir el camino de Jesús es andar en una vida nueva, viviendo como él vivió, haciendo el bien, compadeciendo y compartiendo, siendo misericordiosos y ofreciendo ayuda a los demás, amando y perdonando…
  • La verdad no es otra cosa que contemplar la realidad de cada día, de cada lugar, de cada situación de cada persona, y preguntarnos, a la luz del testimonio de Jesús, ¿es esto lo que quiere Dios?…
  • La vida, ciertamente, es la vida eterna: no la otra vida, sino la vida que no acaba, quizá pueda decirse que es esta misma vida que vivimos, pero inyectada del amor que nunca muere… Todo pasará, pero el amor –Dios, la Trinidad que quiere hacer Presencia en nosotros, no pasará…

MIÉRCOLES, 28 ABRIL 2010.

Estamos en la cuarta semana del tiempo de Pascua, y es bueno recordar momentos distintos presentados por las lecturas bíblicas proclamadas en la liturgia eucarística: *) la desolación y el miedo de los discípulos después de la crucifixión, muerte y sepultura de Jesús… *) la tumba vacía y el asombro de los discípulos, alertados por María Magdalena, que fue la primera testigo de la resurrección… *) la confusión inicial y las experiencias que van teniendo los discípulos de que Jesús está vivo y les va dando el Espíritu Santo que les había prometido… *) es cierto que todavía no hemos llegado a la fiesta de Pentecostés, pero ya hace días que la liturgia nos viene presentando la acción del Espíritu Santo en los apóstoles y discípulos, e incluso en personas que no son de la comunidad cristiana… *) Jesús, por lo tanto, ya no está físicamente presente, pero lo está realmente y los apóstoles pueden dar testimonio de que Jesús vive, y de que les da la fuerza de su Espíritu, porque el Padre lo ha glorificado, lo ha constituido Cristo y Señor…

Para nosotros, al escuchar desde la fe la Palabra de Dios, no nos interesa tanto el orden cronológico y los detalles anecdóticos… Estas cosas interesan en una investigación exegética científica, pero a nosotros pueden despistarnos en curiosidades (signos, números, fechas, nombres correctos…) y privarnos de profundizar en la verdadera experiencia de fe, que es lo que nos quieren transmitir los textos del Nuevo Testamento… En verdad, nosotros estamos llamados a tener la misma experiencia que los primeros cristianos y los demás cristianos de la historia de la Iglesia… Podemos buscar en el mapa la ubicación geográfica de las ciudades o la etimología de las palabras…, pero sobre todo es necesario que, al escuchar desde la fe, nos preguntemos: ¿qué nos está diciendo Dios?¿qué me está diciendo Dios?… Las dos preguntas –comunitaria y personal- son necesarias y complementarias

En la primera lectura, hoy, podemos descubrir la dimensión comunitaria de la fe, de la vida y la misión de los discípulos: Cuando cumplieron su misión, Bernabé y Saulo se volvieron de Jerusalén… y, en aquella Iglesia de Antioquía, un día que ayunaban y daban culto al Señor, les dijo el Espíritu Santo: “Apártenme a Bernabé y a Saulo para la misión a que los he llamado.” Volvieron a ayunar y a orar, les impusieron las manos y los despidieron… Esa dimensión comunitaria, alimentada en la fraternidad, en el ayuno y en la oración, es distinta a la dimensión jerárquica, en la que hay alguien que manda y otros que obedecen… Hay que ir recuperando la dimensión comunitaria, pero para ello hace falta ayuno (renuncias), oración y verdadera fraternidad…

Pero, la fe tiene igualmente una dimensión personal, y el Evangelio podemos escucharlo en esa clave de escucha personal: “El que cree en mí, no cree en mí, sino en el que me ha enviado. Y el que me ve a mí ve al que me ha enviado…” Jesús es el enviado del Padre, y nos convoca a que creamos en Dios, el Padre, pero ese llamado no nos lo hace sólo con palabras, sino con su Persona, porque el que me ve a mí ve al Padreporque el Padre y yo somos uno… La clave de nuestra fe está en el encuentro con Jesús y el conocimiento de su Persona, penetrando por medio de su Humanidad hasta el misterio de Dios

No podemos buscar a Dios en otra parte, porque… Yo -dice Jesús-he venido al mundo como luz, y así, el que cree en mí no quedará en tinieblas… Y así, iluminados por Jesús caminamos hacia la salvación… porque no he venido para juzgar al mundo, sino para salvar al mundoEl Padre que me envió es quien me ha ordenado lo que he de decir y cómo he de hablar. Y sé que su mandato es vida eterna. Por tanto, lo que yo hablo lo hablo como me ha encargado el PadreSu mandato es vida eterna: ámense unos a otros como yo los he amado

LUNES, 19 DE ABRIL DE 2010

En este primer momento de nuestra celebración -momento penitencial- quiero tomar unas palabras del salmo responsorial, que luego será proclamado, para pedir al Señor no sólo el perdón de nuestros pecados y debilidades, sino sobre todo la luz que nos guié en nuestra vida cristiana… Repitamos todos: Apártame del camino falso, y dame la gracia de tu voluntad… *) Tú, que fuiste enviado por el Padre para salvar al mundo, Señor… *) Tú, que quieres que todos tengan vida y vida en abundancia, Señor… *) Tú, que eres nuestra esperanza y la plenitud del amor, Señor…

* * *

En los primeros días del tiempo pascual, hemos visto a los discípulos, encabezados por Pedro, venciendo el miedo y proclamando la resurrección de Jesús…, elevado en la cruz y exaltado en la gloria… No olvidemos que la cruz es la puerta para la luz… Ahora, ya no son solamente los apóstoles, sino otros miembros de aquella Iglesia naciente, quienes van a dar testimonio de Jesucristo… Entre los primeros testigos (mártires) está Esteban, a quien la lectura de hoy nos lo presenta lleno de gracia y poder…, de tal manera que sus adversarios -quizá también enemigos- no lograban hacer frente a la sabiduría y al espíritu con que hablabaAgarraron a Esteban por sorpresa y lo condujeron al Sanedrín, presentando testigos falsosTodos los miembros del Sanedrín miraron a Esteban, y su rostro les pareció el de un ángel… Pero no empecemos a imaginar fenómenos extraordinarios. Quizá solamente se quiere decir que se deban cuenta de que en Esteban resplandecía la verdad… Los cristianos no tenemos la verdad, sino que somos humildes buscadores y seguidores de la verdad, y la verdad -el experimentar que somos atraídos por ella- nos hace libres

No sé si es un paréntesis o un testimonio oportuno lo que voy a decir… Hoy se cumplen cinco años de la elección del Papa Benedicto XVI… Quizá el mayor sufrimiento que actualmente tiene el Papa, es todo lo relacionado con los casos de abusos de niños y niñas por parte de algunos sacerdotes y religiosos, y es evidente que muchos quieren verlo indefenso ante todas esas denuncias… Pero, curiosamente, en el viaje a Malta, han sido las mismas víctimas de aquellos abusos quienes han dado testimonio de la rectitud y de la cariñosa comprensión del Papa hacia ellos… No pretendo ocultar “el dolor y la vergüenza” que el Papa dijo sentir, pero es bueno contar que Lawrence Grech, de 37 años, una de las ocho víctimas de abusos cometidos en un orfelinato en la década de 1980 que se reunieron con el Papa, dijo a la prensa: “Quedé impresionado por la humildad del Papa. Asumió sobre sí mismo todo lo causado por otros. Fue muy valeroso. Nos escuchó individualmente, oró y lloró con nosotros”… No lo digo como una defensa de lo indefendible, sino como una llamada para que todos nos entreguemos a una sincera conversión, convencidos de que la humildad y la cercanía son un testimonio mayor que las catequesis arrogantes o las oratorias engreídas

La verdad… El Evangelio también nos orienta hacia esa búsqueda de la verdad… Jesús dijo: “Les aseguro que me buscan, no porque han visto signos, sino porque comieron pan hasta saciarse. Trabajen, no por el alimento que perece, sino por el alimento que perdura para la vida eterna, el que les dará el Hijo del hombre; pues a éste lo ha sellado el Padre, Dios…” Pan, pescado, uvas, maíz, carne… Todo eso ya nos lo ha dado el Señor, que es Creador de todo… Pero, con sólo esos bienes no damos vida a la humanidad… Necesitamos a Dios, a El, que es el Pan vivo, la Verdad, el Amor…

DOMINGO, 18 DE ABRIL DE 2010.

tendiendo al libro de los Hechos de los Apóstoles, es evidente que los discípulos, que comenzaron tímidamente a anunciar el evangelio, van perdiendo el miedo y están dispuestos a dar razón de su fe y de su nuevo modo de vida

Para dar razón de su fe, recurren al kerygma que anuncia con valentía la muerte y la resurrección de Jesús…, pero la resurrección, no es ya solamente que Jesús ha resucitado y ha sido constituido Salvador de los hombres, sino también que su causa continúa por medio de sus discípulos que van comprendiendo mucho mejor lo que el Maestro les enseñó… Ahí es donde se ubica el nuevo modo de vida, porque el que cree en Jesús ha de vivir como él vivió, sabiendo que… “Primero hay que obedecer a Dios y después a los hombres.”

En el evangelio pareciera que se quiere “resarcir a Pedro, el primero de los apóstoles, de sus negaciones en el momento de la Pasión… Por otra parte, es muy importante que el “discípulo amado”, prototipo del seguidor de Jesús hasta el final en este evangelio, detecte la presencia de Jesús el Señor y se lo indique así a los demás…

Yo diría que, de alguna manera, podemos decir: Pedro tiene la autoridad, y Juan posee el amorPero, lo que da fuerza y coraje y perseverancia, no es la autoridad sino el amor… Y esto no es una negación de la autoridad, sino una constatación de que la autoridad no debe ser autoritarismo, sino que debe estar impregnada de amor… Así se entiende mejor este pasaje, y la “profesión de amor” del que ostenta la autoridad entre los discípulos… ¿me amas?… ¿me amas de veras?… ¿me amas más que estos?…

[La verdad es que, al predicar en el templo inicié aludiendo a algunos hechos noticiosos. Por eso, lo que sigue…]

Pero, ¿qué tiene que ver todo esto del amor, tan íntimo y tan hermoso en la confesión de Pedro, con las notas periodísticas del inicio?… En días pasados, recordábamos la multiplicación de los panes; un pasaje que inicia con esta pregunta de Jesús a Felipe: ¿Cómo compraremos pan para que coman todos éstos?… Jesús, que nunca deja de vivir en comunión y obediencia a la voluntad del Padre, tampoco deja de estar atento a la realidad…

La espiritualidad cristiana no es agarrarse al manto de Cristo para escalar cimas de santidad dejando olvidados a los hermanos que sufren… Jesús, viendo que la gente le seguía, preguntó… y nosotros, si somos seguidores de Cristo y amamos sinceramente a Dios y al prójimo, también debemos preguntarnos: ¿qué podemos hacer para atender a tanta gente que sufre en nuestro mundo?…

Si no nos preocupa dar respuesta a esta pregunta, nuestra fe y nuestra caridad no pasa de un romanticismo estéril…

MIÉRCOLES, 14 DE ABRIL DE 2010

Desde el lunes, venimos proclamando, según el evangelio de Juan, la conversión que tuvo Jesús con Nicodemo… “Nicodemo era un hombre importante que ocupaba un puesto de confianza entre los judíos. Era rico, poseía una amplia y selecta formación y tenía fama de ser una persona honrada. Quizá fuera esta última nota, la honradez, la causante de su interés por Jesús y por su misión…” Por tanto, su interés por conversar con Jesús, no estaba en tenderle trampas, sino en buscar la verdad… Nicodemo acudió a la cita con la convicción de que Jesús era “maestro” y “Dios estaba con él”… Y, aunque fue a verse con Jesús de noche, en secreto, lo cierto es que fue… (Me recuerda esto la parábola de los dos hijos: ya voy, pero no fue…, no quiero ir, pero fue…) Nicodemo no sólo no quedó decepcionado, sino que el encuentro con Jesús cambió su vida… Nicodemo aparece en el evangelio como un hombre justo: Cuando los guardias regresaron ante el Sanedrín sin prender a Jesús, y los jefes les reclamaron por ello, Nicodemo, el que había ido antes a ver a Jesús y que era uno de ellos, dijo:¿Acaso nuestra ley permite condenar a un hombre sin escucharle antes y sin averiguar lo que ha hecho?… Además, cuando José de Arimatea recoja el cuerpo de Jesús, Nicodemo será uno de los que acudan a procurar a Jesús un entierro digno…

Pues bien, a este discípulo clandestino, le hizo Jesús esta gran revelación: Tanto amó Dios al mundo que entregó a su Hijo único… no para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él… El que cree en él no será juzgado; el que no cree ya está juzgado, porque no ha creído en el nombre del Hijo único de Dios

Pero, ¿qué es creer en Jesús?… ¿Cómo podemos decir que creemos en Jesús, si no conocemos lo que ha dicho y lo que ha hecho, y nos da pereza leer los evangelios y, sobre todo, profundizar en el conocimiento de Jesús por medio de la oración en diálogo atento, con el corazón abierto, en silencio y a solas con él?… ¿Cómo podemos decir que tenemos fe -no importa el lugar que ocupemos en la comunidad eclesial- si no nos hemos encontrado con el Señor y nos hemos relacionado con él desde lo más hondo de nuestro ser?… ¿Cómo podemos decir que creemos en Jesús, si hemos preferido las tinieblas a la luz, porque nuestras obras son malas?… ¿Cómo podemos decir que creemos en Jesús, si no nos acercamos siempre a la luz, para que se vea que nuestras obras -todas nuestras obras- están hechas según Dios?…

Alguien dirá. Padre, ¿a quien dice todo eso?… Por supuesto que a nosotros, a los católicos… Y ¿no está con eso dando la razón a quienes están atacando a la Iglesia?… No sé, pero Jesús dijo que no nos preocupemos por preparar nuestra defensa; porque, además, ¿qué defendemos: la verdad o determinados intereses?…

Las retóricas no dan gloria a Dios… Cuando la gente vea sus buenas obras, su honradez, su coherencia, entonces darán gloria a Dios… ¿De verdad es eso lo que queremos: dar gloria a Dios?… Entonces, demos el primer paso: reconozcamos nuestras deficiencias, nuestras limitaciones, nuestros pecados… y pidamos sincera y humildemente el don de una profunda conversión…

Cuando el ángel del Señor liberó a los apóstoles -ya convertidos y por eso mismo encarcelados-, les mandó que fuesen no a enseñar doctrinas extrañas, sino a explicar al pueblo íntegramente este modo de vidaEvangelizar -la necesaria y urgente misión de la Iglesia- no tanto con derroche de palabras y medios, sino con el testimonio luminoso de vida de multitud de cristianos, de católicos…

DOMINGO, 11 DE ABRIL DE 2010. FIESTA DE LA DIVINA MISERICORDIA.

Hoy, al leer el texto de los Hechos de los Apóstoles, he sentido algo de malestar… Dice el texto: Los fieles se reunían de común acuerdo en el pórtico de Salomón; los demás no se atrevían a juntárseles, aunque la gente se hacía lenguas de ellos; más aún, crecía el número de los creyentes, hombres y mujeres, que se adherían al Señor… Pero, ahora, sabiendo como vivimos la mayoría de los católicos, y conociendo lo que se dice de los cristianos, especialmente de algunos sacerdotes y religiosos, uno pienso: De los fieles bautizados sólo un pequeño porcentaje se reúne asiduamente para escuchar la Palabra, orar juntos y celebrar la Eucaristía, y los demás nos acusan de ser incluso peores que ellos, y no crece, sino disminuye, el número de los que siguen el camino de Jesús

Algunos dirán: ¿Para qué leer tanto periódico y libros que hablan mal de la Iglesia?… Fíjense bien: Hubo, en la primera mitad del siglo pasado, un gran teólogo llamado Kart Barth, que aconsejaba: “quien predica el Evangelio debería ir con la Biblia en una mano y el periódico en la otra”… Este teólogo era protestante, pero de él dijo alguien: “es el mejor teólogo cristiano después de santo Tomás de Aquino”… Y ese alguien era el papa Pío XII… Se decía del P. Lagrange -fraile dominico, fundador de la Escuela Bíblica de Jerusalén-, que hacía tres cosas cada día: estudiar la Biblia, leer el periódico y rezar el Rosario… Curiosamente, San Lucas, autor del libro de los Hechos de los Apóstoles, al iniciar su primer libro, que es el tercero de los evangelios sinópticos, advierto que, “después de informarme cuidadosamente de todo desde los orígenes, yo también he decidido escribir para ti…”

No podemos vivir la fe de espaldas a la realidad del mundo en el que vivimos y en el que tratamos de caminar,

  • escuchando la Palabra de Dios en Jesús y en la Iglesia,
  • acogiendo esa Palabra con todo el amor y, a veces, con todo el dolor de nuestro corazón, porque la Palabra no siempre dice cosas hermosas, sino que también ayuda a entender la fealdad del pecado y lo fácil que es inclinarnos hacia el mal en lugar de hacer el bien;
  • interiorizando el Espíritu de la Palabra, el Espíritu de Jesús, el Espíritu de Dios, que quiere hacerse vida en nuestra vida, para renovar nuestro ser y resultarnos a una vida nueva…

Escuchar a Dios no nos aparta de reconocer nuestras debilidades y pecados; al contrario, es un llamado permanente a la conversión… Pero, también, constatar que, a pesar de tanta gracia de Dios, somos pecadores, no debe hacernos desertar del camino, sino intensificar la búsqueda más intensa y más profunda del Dios que quiere ser, para cada uno, el Salvador, el Pastor, la Puerta, la Luz, el Camino, la Vida… La fe nos descubre un misterio de vida y muerte, de muerte y vida: “No temas: Yo soy el primero y el Último, yo soy el que vive. Estaba muerto y, ya ves, vivo por los siglos de los siglos, y tengo las llaves de la muerte y del abismo”

Quizá no tengamos, hoy, las “seguridades” que pareciera tuvieron los creyentes en otros tiempos… Pero, no nos asustemos… Sigamos creyendo, sigamos “dudando”, sigamos buscando, aunque caminemos sin ver: Cuando “Contestó Tomás: “¡ Señor mío y Dios mío!” Jesús le dijo: “¿Porque me has visto has creído? Dichosos los que crean sin haber visto.

MIERCOLES, 7 DE ABRIL DE 2010. Octava de Pascua.

Estamos en la Octava de Pascua, es decir, en la prolongación -durante toda esta semana- del DIA GRANDE DE LA RESURRECCION DEL SEÑOR

La Palabra de Dios, en esta semana, está tomada del libro de los Hechos de los apóstoles y de los textos que narran las “apariciones” del resucitado a los discípulos según los cuatro evangelistas…

Si durante la Cuaresma, hablábamos de conversión en un sentido penitencial…, ahora conviene hablar también de conversión en un sentido de gozoso encuentro del sentido profundo de los acontecimientos… ¡Cómo me gusta la palabra conversión!… ¿Saben por qué?… Porque descubro siempre, cada día, en mí mismo y en el mundo nuestro, que hay muchas cosas por cambiar… Pero, ubiquémonos:

Ha muerto Jesús en el Calvario, lo han sepultado, y el miedo, desde el momento mismo del prendimiento en Getsemaní, ha mantenido ocultos y encerrados a los discípulos, e incluso a los apóstoles, a excepción de Juan… Pero, ahora, poco a poco, el Señor Jesús irá saliendo al encuentro de los suyos para abrirles los ojos… Y algo más tarde, al cabo de algunos días, recibirán la fuerza de lo alto, el don del Espíritu, para ser testigos… Digo esto, porque…

  • la experiencia de que Jesús está vivo devuelve la fe a los discípulos, les devuelve la confianza…,
  • pero será necesario el don del Espíritu, para que tengan la fuerza necesaria para ser testigos del Señor Jesús…

Fijémonos en el texto del evangelio y tratemos de extraer enseñanzas para nuestra vida de fe: Dos discípulos de Jesús iban andando aquel mismo día, el primero de la semana, a una aldea llamada Emaús, distante unas dos leguas de Jerusalén; iban comentando todo lo que había sucedido… Iban caminando, pero iban de regreso desde Jerusalén, decepcionadosMientras conversaban y discutían, Jesús en persona se acercó y se puso a caminar con ellos. Pero sus ojos no eran capaces de reconocerlo… La verdad es que Jesús (Dios en y con Jesús) siempre está cerca haciendo nuestro camino, pero nosotros, de ordinario, vamos a lo nuestro, y, como nuestra mirada no es profunda, sino llena de elementos superficiales, es difícil que nos demos cuenta de la Presencia del SeñorÉl les dijo: ¿Qué conversación es esa que traen mientras van de camino? Ellos se detuvieron preocupados… Sí, la existencia es un camino y hay que caminar, pero, de cuando en cuando, hay que detenerse y pensar y ponerle más atención incluso a la propia vida. Los discípulos, al detenerse, ya no siguen hablando entre ellos en tono de simple queja, sino que le ponen atención al otro, al desconocido, y empiezan a dialogar con él y profundizar más allá de las palabras…, se ponen a escuchar y recordar y descubrir un nuevo sentido en las escrituras… La superficialidad es una de las cosas que urge cambiar en la sociedad, en las relaciones interpersonales y en nuestra vida eclesial, en nuestra vida cristiana… Porque ¡Qué necios y torpes son para creer lo que anunciaron los profetas! ¿No era necesario que el Mesías padeciera esto para entrar en su gloria?… Pero, los discípulos, a pesar del regaño, invitan al forastero a que se quede con ellos, practicando la hospitalidad… y ahí, en la práctica del amor, sentados a la mesa, oyéndole pronunciar la bendición y compartiendo el pan… se les abrieron los ojos y lo reconocieron. Pero él desapareció… La verdad es que aquellos hombres, independientemente de cómo se dieran las cosas, tuvieron una honda experiencia espiritual: vivieron o revivieron en su interior, de otra manera, la Presencia del Señor… Y se pusieron de nuevo en camino, al encuentro de lo que se habían alejado un tanto…

Me gustaría poder comentar la primera lectura, pero no da el tiempo para más. Quizá sólo decir esto: Si la Iglesia, que somos todos, tiene bienes, ha de compartirlos; pero ojalá no tuviésemos oro ni plata y nos detuviésemos a mirar a los desvalidos, para, en el nombre de Jesús, hacerles caminar… alentando sus esperanzas y luchando por sus derechos… No olvidemos nunca que creemos en un Dios de vivos, y que Jesús se encarnó para que todos tengamos vida y vida en abundancia…

LUNES, 5 DE ABRIL DE 2010. Lunes de la Octava de Pascua.

Los textos bíblicos de la liturgia no siguen necesariamente un orden cronológico, por eso la primera lectura, avanza un poco hasta el discurso de Pedro, el día de Pentecostés. Pero, lo importante no es el día concreto, sino lo que Pedro proclama con fuerza, porque es lo que constituyó el núcleo de la predicación de los apóstoles:

  • Entérense bien de lo que pasa… (no les va a hablar de cualquier cosa, sino de algo muy importante que merece la atención de todos los habitantes de Jerusalén…)
  • Les hablo de Jesús de Nazaret, (no de un superhombre, sino de aquel hombre sencillo y sincero, que había salido de Nazaret, atraído por la predicación de Juan el Bautista, y se sintió enviado por Dios para predicar, también él, la conversión… y, además, mostrar el camino de la misericordia, la justicia y la igualdad…)
  • el hombre que Dios acreditó ante ustedes… (no era un superhombre, pero Dios estaba con él, y en nombre de Dios -el Dios de los padres, que es el Dios de la vida- pasó haciendo el bien y liberando a los oprimidos por el diablo, a los oprimidos por cualquier mal…)
  • y ustedes, por mano de paganos, lo mataron en una cruz… (no sé si las palabras de Pedro son un señalamiento acusatorio, puesto que también él fue vencido por la cobardía, o una constatación llena de tristeza, porque no supieron reconocer al Enviado de Dios (pues, como dice San Pablo, si lo hubiesen reconocido, jamás hubiesen crucificado al rey de la gloria…)
  • Pero Dios lo resucitó(esto es lo importante, Cristo, que se entregó a la muerte por obediencia al Padre y por amor a la humanidad, ha sido resucitado por el poder del Padre…)
  • de lo cual todos nosotros somos testigos… (sobre ese testimonio se fundamenta la fe de la Iglesia, nuestra fe cristiana…)
  • Ahora, [Jesús es] exaltado por la diestra de Dios, ha recibido del Padre el Espíritu Santo que estaba prometido, y lo ha derramado…” (Ese Jesús -que ahora es el Cristo de nuestra fe- es nuestro mediador, él es la puerta de acceso a la intimidad de Dios y a la plenitud de la vida…)

Se trata del anuncio de un misterio inefable, que hunde sus raíces en la historia concreta de un hombre como nosotros… Por eso, es necesario conocer la historia de Jesús, lo que los evangelios nos dicen de él, porque, sin conocer los pormenores de su vida en la tierra, de su palabra, de sus gestos, de su pasión, de sus expectativas, de sus temores, de su entrega absoluta a la voluntad del Padre…, sin eso, no podemos ir más allá y acercarnos por fe al misterio de su existencia total como Dios-que-se-hace-hombre, como Hombre-que-es-Dios…

Nos hemos de sentir atraídos por Jesús, como Juan, como las mujeres, como Pedro… y anhelar el don de la fe, que nos desvela el misterio y la presencia en nosotros y entre nosotros del Cristo vivo… Hemos de anhelar que Jesús salga a nuestro encuentro y nos diga: ¡Alégrate!… ¡No tengas miedo!… ¡Ve a comunicar a mis hermanos que estoy vivo!… ¡Sé mi testigo!…

Pero, para ello, hemos de ir al sepulcro… y descubrir que en el lugar de la muerte, no está Dios: ¡no está aquí!…, ¡ha resucitado!…

4 de abril 2010, DOMINGO DE RESURRECCION… ¡¡¡LA GRAN FIESTA DEL AÑO!!!

Muchos de nosotros hemos recorrido el camino de la Cuaresma y también la Semana Santa, contemplando la pasión y muerte de Jesús, escuchando sus palabras y anhelando abrir nuestro corazón a la gracia de Dios -al Dios que actúa gratuitamente- para que realice en nosotros la conversión

Pareciera que es un tema que no encaja con la alegría de la Pascua; sin embargo, todos los textos bíblicos de la liturgia de Pascua nos hablan de conversión, de cambio, de que ha estallado lo nuevo en nuestra historia; lo nuevo, que ya estaba presente desde el momento de la encarnación, pero que ahora ha estallado, ha llegado a su plenitud…

Conversión, en cristiano es lo mismo que decir caminar… caminar, avanzando, viendo con más claridad desde la fe no sólo el misterio de Dios, sino toda la realidad…, fortaleciendo la esperanza más allá de realidades u horizontes oscuros…, siendo cada día más firmes en el amor, que es decir más experimentados en hacer el bien… (Hechos: pasó haciendo el bien… el amor no es otra cosa que ser bueno y hacer el bien… eso, ése es Dios, el Dios que se ha manifestado en Jesús…)

El proceso de la conversión cristiana es la incorporación a Cristo y el seguimiento del Camino… que desemboca en la cruz y en el sepulcro… pasando, por tanto, por dificultades, dolor, tentaciones y peligros… Pero, ese proceso de conversión no termina en la nada, sino que penetra en la plenitud de Dios… en quien Cristo resucitado vive para siempre… y es la puerta que nos abre de par en par la verdadera vida en plenitud, más allá de las limitaciones del tiempo y del espacio

Los discípulos comprendieron todo esto cuando experimentaron la Presencia del Espíritu de Jesús, que comenzaba a actuar dentro de cada uno de ellos, después de la Muerte y Sepultura de Jesús:

  • para los que no tenían fe, todo había terminado…
  • para los creyentes, ahora iniciaba la verdadera experiencia de Dios en Jesús por el Espíritu: una experiencia que purificará del pecado (abandonos y traiciones…) y dará la fortaleza necesaria para ser testigos del Resucitado…
  • una experiencia de Dios que se alimenta de la oración personal, del diálogo con el Señor en silencio y soledad… Todo lo demás -imágenes, procesiones e incluso la liturgia- son mediaciones, pero no constituyen el núcleo de la Presencia del Señor en la persona creyente: Jesús en la Sinagoga, en el Templo, pero, sobre todo, a solas con el Padre, en la noche, en descampado, en el monte…

Sábado 3 de abril 2010, VIGILIA PASCUAL

En esta celebración culmina -no termina- todo un camino, todo un proceso que nos lleva de las tinieblas a la luz…, de la muerte a la vida

En verdad, la historia de la salvación revelada en Jesús Salvador, es como el negativo fotográfico de la verdadera imagen… Cuando el Hijo de Dios se hace carne en María, en verdad se hace partícipe de nuestra naturaleza mortal, se hace muerte (al igual que se hace “pecado”)… Por la obediencia al Padre y por la práctica de la compasión que es la revelación de su amor, Jesús irá pasando de la muerte a la vida… y por eso Dios le concede la plenitud de la vida y de la gloria…

Hoy, día especial para recordar nuestro Bautismo, es el momento apropiado para reflexionar: el misterio de Cristo ha de ser revivido en cada bautizado, en cada cristiano… En nuestra vida, actúa la gracia de Dios y hemos de actuar nosotros eligiendo libremente los dones de Dios…

Como creyentes, nuestra vida es un camino que, desde nosotros, es una conversión (en el sentido de re-orientación) hacia Dios…, en Jesucristo…, por la acción del Espíritu Santo… Una reorientación que, en cuanto acción de Dios, es una nueva creación

Para nuestra fe, lo importante no es que hayamos seguido, un año más, paso a paso, el drama histórico de Jesús… Lo importante es que descubramos, en todo el camino de Jesús, nuestro propio camino… o, si lo prefieren, que descubramos ahí, sobre todo ahí, a Cristo como nuestro Camino

Los cristianos estamos llamados a vivir in-corporados a Cristo… y para eso, se nos da su Espíritu y el amor de Dios

En nuestra vida cristiana, la fe la hemos de vivir no tanto como recuerdos y celebraciones, sino sobre todo como experiencia profunda de Dios… como aceptación permanente del Espíritu… como “encarnación” de Cristo en nosotros…

Todo lo que contemplamos en Cristo… desaparece, si no lo interiorizamos y lo hacemos vida en nosotros… ¿dónde está el monumento?… ¿dónde está la imagen de María?… ¿dónde están las santas mujeres y los soldados romanos, que dramatizaron el via crucis y la crucifixión en el parque central?… Todo eso, hermanos, se monta y se desmonta…, se hace y se deshace… porque son sólo reclamos, llamadas de atención, mediaciones, para que atendamos no a lo de fuera, sino a lo de dentro…

Recuerden, también ahora, en todo el tiempo pascual, que es preciso: escuchar…, acoger…, interiorizar… y testimoniar… a Cristo vivo

JUEVES SANTO. 1 de abril de 2010

En la celebración de la Cena del Señor, hay detalles que nos ayudan a “entender” un poco más el “misterio pascual”, que constituye el núcleo de nuestra fe:

Afirmamos la presencia del Señor en medio de los suyos, en medio de su Iglesia… Estamos en una cena festiva, en una comida familiar… (pero, la fe de la iglesia no es un fenómeno meramente sociológico, sino teológico… Dios está aquí, y no sólo oculto en las especies del pan y del vino, sino de otras muchas maneras, lugares y modos… aunque siempre invisible… Tomás de Aquino, al referirse al sacramento de la Eucaristía, dice: Visus, tactus, gustus in te fallitur, / Sed auditu solo tuto creditur: / Credo quidquid dixit dei filius; / Nihil hoc verbo veritatis verius… (pero pareciera que nos cuesta menos creer en esa presencia real de Jesús en el pan y en el vino, que en su presencia en la Palabra que nos cuestiona o en el Hermano que nos urge a compasión y solidaridad…)

Porque Dios está aquí, El nos convoca y nos reunimos como miembros de la familia de Dios, alrededor de la mesa… (no cumplimos ritos individualistas, sino que aprendemos la fraternidad, que hay que vivir no sólo en la Misa, sino todos los días y en todos los momentos de nuestra vida…). La Misa es la acción litúrgica por excelencia y la liturgia es siempre acción eclesial, nunca individual… Aunque, está también la devoción eucarística, más personal e íntima, que igualmente conviene promover y vivir… Siempre hemos de vivir comunitaria y personalmente, personal y eclesialmente nuestra fe…, una fe abierta a todo el mundo, como creyentes que viven el amor desde la participación en el AMOR…)

Porque la entrega de Jesús se hace comunión… y porque la comunión en el cuerpo y en la sangre de Jesús nos fortalece como miembros de su Cuerpo, nos hacemos también servidores los unos de los otros, empezando por los que han recibido algún ministerio -los sacerdotes y diáconos, en primer lugar-, pero no sólo entre nosotros, sino haciéndonos servidores de la humanidad entera

Cada vez que celebramos la Cena del Señor -de un modo especial el Jueves Santo, pero también cada Domingo y en cada Misa- proclamamos la victoria final de Jesucristo como Señor de lo creado y vencedor sobre el pecado y sobre la muerte… (con Jesús y como Jesús -por su gracia- vamos venciendo como él venció… resucitando a una vida nueva… hechos partícipes de su muerte y su resurrección…

Ahora bien, esa victoria se ha de manifestar en una Humanidad…

sin discriminaciones… humanidad nueva…

sin desigualdades injustas… humanidad solidaria…

sin violencias… humanidad reconciliada…

sin infidelidades… humanidad fraterna…

Todo se resume en esto: que todos tengan vida y la tengan en abundancia… Para eso ha venido Jesús al mundo, para eso ha entregado su vida, para eso ha convocado discípulos, para eso nos une como Cuerpo suyo…

MIERCOLES, 31 DE MARZO DE 2010 – SEMANA SANTA

“Figuras de la Pasión del Señor”, es el título de una obra del escritor Gabriel Miró… Me ha venido a la memoria porque, ciertamente, en los relatos de la Pasión de Jesús aparecen distintos personajes que, con pocas palabras, son mostrados con una gran intensidad… En la liturgia de los tres primeros días de la Semana Santa, Judas Iscariote, uno de los doce, tiene un cierto protagonismo, pero no sólo él…

El lunes, después de la algarabía del domingo, con la entrada triunfal a Jerusalén, Jesús se retiró a Betania, a la casa de los hermanos Marta, Lázaro y María… Jesús necesitaba ese momento de intimidad con los amigos más fieles: con Lázaro a quien quería tanto que incluso rompió a llorar frente a su tumba, con María que, sentada a sus pies, bebía en sus palabras de la fuente de la vida, con Marta que se entregaba a servir a Jesús y sus amigos hasta no poder más y ponerse un tanto nerviosa… Jesús necesitaba ese momento de descanso, de relax, porque el domingo, mientras los otros andaban eufóricos con sus vítores y aplausos, Jesús estaba sintiendo otra cosa: Ahora mi alma está turbada, pero ¿qué voy a decir: Padre líbrame de esta hora? Si para eso vine, para esta hora… Y a continuación habló del grano de trigo que debe ser enterrado y pudrirse para poder dar fruto…

Nadie, desde luego, nos aparta de nuestra atención a Jesús, sobre todo si nos adentramos en sus sentimientos y en el fondo de su ser… Pero, ciertamente, Judas aparece con una cierta relevancia, primero criticando la acción de María, en la cena de Betania… y provocando que a Juan, el evangelista, el discípulo especialmente amado, se le escapara que Judas no era sincero, que era un ladrón… ¿Qué había pasado con Judas?… ¿Siempre fue así?… ¿Por qué acabó siendo no sólo ladrón, sino también traidor?…

Nunca sabremos del todo la verdad, por eso el gesto de su traición seguirá propiciando mil distintas interpretaciones… Ahora bien, hubo un momento en la vida de Judas, en que claramente optó por Jesús y éste, conociéndole, admitió su oferta y, a su vez, apostó por él… Judas fue uno de los doce hombres de confianza de Jesús… Parece lógico que el contacto con Jesús tenía que haber provocado en él una adhesión cada vez mayor, como en el resto de los discípulos, pero no fue así… Personalmente, creo que Judas fue dominado por la ambición y las falsas expectativas, que le llevaron a la desilusión, quizá a sentirse él mismo traicionado por Jesús, que les había hecho creer que era el Mesías… Pero, ¿qué clase de Mesías?… Judas no logró entender a Jesús…

Dejemos que Dios juzgue a Judas… Pero, nosotros, reflexionemos un poco sobre la traición, que, cuando lo es verdaderamente, es siempre traición al amor… Y al amor se le puede traicionar… *) por ambición, por unas cuantas monedas, por unos bienes, por una herencia… *) por desilusión, porque, quizá, se idealiza a las personas o las “vocaciones”, y se llega a esperar de ellas o se les llega a exigir lo que no pueden dar… y la desilusión pueda llevar consigo el menosprecio, la burla, la humillación, el abandono… *) por superficialidad, por falta de sensibilidad, por no tener claro el sentido de la vida y de los compromisos que asumimos… y así, se traiciona a la esposa o al esposo, a la familia…, o un ministerio en la Iglesia… o la confianza y los derechos de los electores en la política… Lo tomamos todo como un simple juego, y pronto nos damos cuenta de que no somos capaces de asumir tanta responsabilidad… Y entonces, matamos lo que habíamos amado o nos matamos a nosotros mismos o ambas cosas…

Que estos días, nuestra contemplación de la Pasión, sea una verdadera luz en nuestro caminar.

MARTES, 30 DE MARZO DE 2010. SEMANA SANTA

El domingo, iniciábamos la Semana Santa conmemorando la entrada triunfal de Jesús en Jerusalén… y, en la misma celebración litúrgica, escuchábamos el relato de la Pasión del Señor… No está de más, recordar que no basta escuchar, sino que es preciso acoger e interiorizar la Palabra de Dios, hasta dejarnos sorprender, plenamente convencidos, por la Presencia del Espíritu en nosotros mismos…

Debemos contemplar más profundamente, para no ser solamente espectadores de un drama, que protagoniza el Dios que no se ha aferrado a su condición divina, sino que ha asumido con todas las consecuencias nuestra naturaleza humana…

  1. la naturaleza humana de Jesús, a medida que se va aproximando el desenlace de su misión, manifiesta, cada vez más intensamente, la profunda lucha entre el instinto de conservación y la libre elección de obedecer en todo la voluntad del Padre, aunque ello le tenga que llevar hasta la muerte…
  1. por tanto, la obediencia absoluta al Padre (quien, por supuesto, no quiso la muerte de su Hijo… Fueron otros los que quisieron, tramaron y ejecutaron esa muerte…), y la impotencia de Dios, que ha dado libertad a la criatura humana…

Libertad de Jesús anclada en la humildad… Libertad de los jueces anclada en la soberbia…

Pero, no adelantemos acontecimientos… ayer contemplábamos a Jesús retirado en Betania, donde sus amigos le ofrecieron una cena, en la que María (la que había elegido la mejor parte) expresa la ternura de su amistad… y Judas expresa también lo interesado de sus observaciones con apariencia de solidaridad…

Hoy, en el Evangelio de San Juan descubrimos algo aparentemente imposible: el amor de Jesús traicionado

No hemos llegado a los momentos más difíciles del prendimiento y las torturas, los falsos testigos, la condena a muerte y la ejecución de Jesús en la cruz como si se tratara de un peligroso bandido… Quienes participaban en esos hechos no eran traidores, sino adversarios y enemigos… Pero, hoy, en el evangelio, Jesús siente ya, por adelantado, la traición de un discípulo, de uno de sus amigos más cercanos…

En el marco de la cena pascual, que tradicionalmente es de convivencia festiva, Jesús, con sus discípulos, profundamente conmovido, les hace una confidencia que les llena de confusión y pena: les aseguro que uno de ustedes me va a entregar… (unos están aquí en el templo, otros me dicen que nos escuchan en el carro de regreso a casa, otros en la familia, otros encerrados a solas para captar mejor… Pero, hermanos, todos nosotros somos los que estamos sentados a la mesa con Jesús… Y él dice: uno de ustedes me va a entregar¿Quién es? (le pregunta Juan…)

El Señor le ofrece a Judas un trozo de pan untado, que sirve de señal para Juan, pero que era una muestra de distinción con la que invitaba a Judas a volver a su amistad… Todo fue inútil… La ambición y la desilusión habían cerrado para siempre su corazón… Qué triste que pongamos a Dios como justificación de nuestras ambiciones e injusticias… y también qué triste que pueda más la desilusión por los escándalos que la perseverancia viendo los testimonios de fidelidad en el amor…

DOMINGO, 28 MARZO 2010. DOMINGO DE RAMOS.

Acabamos de dar lectura a la Pasión del Señor, y la homilía ha de ser muy breve:

Ayer, estábamos reunidos unos cuarenta jóvenes, que están iniciando su catequesis para recibir el Sacramento de la Confirmación, y les pregunté: para ti (cada uno/a), ¿qué es la Semana Santa?… La mayoría respondieron: un tiempo de reflexión, y algunos (no tan pocos) para agradecer lo que Jesús hizo por nosotros

Al contemplar lo que Jesús hizo por nosotros, podemos fijarnos en los hechos visibles (prendimiento, torturas, juicios, condena, crucifixión, muerte…) o también en algo no tan visible, pero que nuestra fe puede penetrar, con la gracia de Dios, descubriendo, por así decir, el espíritu de Dios y el espíritu de Jesús, su Hijo

Contemplemos:

  1. la naturaleza humana de Jesús (sufriendo una angustia mortal, como cualquier ser humano…)
  1. la obediencia absoluta al Padre (quien, por supuesto, no quiso la muerte de su Hijo… Fueron otros los que quisieron, tramaron y ejecutaron esa muerte…), y la impotencia de Dios, que ha dado libertad a la criatura humana… (Dios volverá a mostrar su poder en la resurrección, cuando los hombres hayan concluido su obra, su crimen… pero, *- ¿por qué no interviene Dios en tantas injusticias?… por respeto a la libertad… *- por qué los seres humanos cometemos tantos errores y tantas maldades… por soberbia…)
  1. el sufrimiento y la fortaleza de Jesús (en manos de los hombres, cruelmente probado hasta experimentar la ausencia de todo consuelo, pero manteniendo firmemente la fe en el Padre a quien en esos momentos no siente…)
  1. el testimonio de Jesús (que es nuestro modelo, nuestro guía, nuestro Maestro, nuestro Camino, nuestra Verdad, nuestra Vida, nuestro Dios…)

MIÉRCOLES, 24 DE MARZO DE 2010 – 30º Aniversario de Monseñor Romero.

De los textos bíblicos que hemos proclamado, en esta Liturgia, quiero destacar estas palabras del evangelio de Juan: Dijo Jesús a los judíos que habían creído en él: “Si se mantienen en mi palabra, serán de verdad discípulos míos; conocerán la verdad, y la verdad los hará libres.” Y también quiero destacar estas otras palabras del libro de Daniel: Les dijo el rey Nabucodonosor: Si al oír tocar los instrumentos, no adoran la estatua que he mandado hacer, serán arrojados al horno encendido, y ¿qué dios los librará de mis manos?” Sidrac, Misac y Abdénago contestaron: “Majestad, el Dios a quien veneramos puede librarnos del horno encendido y nos librará de tus manos. Y aunque no lo haga, conste, majestad, que no veneramos a tus dioses ni adoramos la estatua de oro que has erigido.

Los poderosos -también Dios, el omnipotente- exigen obediencia. Los poderosos de la tierra suelen hacerlo mediante promesas y sobornos y, cuando ya no pueden a las buenas, a las malas. Exigen obediencia para hacer a sus servidores cómplices de sus ambiciones, de sus corrupciones e injusticias, de sus inconfesables maquinaciones, de sus crímenes y genocidios… El verdadero Dios exige obediencia a quienes libremente han creído en El y lo han acogido como Padre, lleno de justicia y lealtad, de misericordia y de ternura. Exige obediencia para poder realizar su proyecto de salvación para con toda la humanidad, fijándose ante todo en el clamor de los que sufren, de los olvidados, de los empobrecidos, de los condenados a muerte por la injusticia y la explotación, por el hambre, por la guerra y por cualquier otra clase de violencia…

Por eso, es preciso una opción radical desde la fe: ¡O Dios o el Poder!… ¡O Dios o el Dinero!… ¡O los proyectos que amasan capitales, o los proyectos que comparten los recursos para vivir como hijos e hijas del verdadero Dios, que es un Dios bueno!…

En el centro de esa contradicción -como ya le anunció Simeón a María- contemplamos situado a Jesús de Nazaret… y en ese mismo lugar contemplamos situado a Monseñor Oscar Romero… Como Jesús -y como los apóstoles después- tuvo claro que “hay que obedecer a Dios antes que a los hombres.Manteniendo la palabra de Jesús se hizo verdadero discípulo, y conoció la verdad, y la verdad lo hizo libre

Es posible que tu navegador no permita visualizar esta imagen. Podía estar vivo Monseñor Romero. En agosto próximo, en el día de la Madre, cumpliría 93 años… Un hombre de familia humilde, conocido por su carácter tímido y reservado, su amor a lo sencillo y su interés por las comunicaciones… Probablemente por su integridad espiritual e inteligencia académica manifestada en el seminario, fue enviado a Roma para sus estudios, y allí fue ordenado sacerdote a la edad de 25 años en Roma, el 4 de abril de 1942. Continuó estudiando en Roma para completar su tesis de Teología sobre los temas de ascética y mística, pero debido a la guerra, tuvo que regresar a El Salvador y abandonar la tesis que estaba a punto de concluir…

En el día de su ordenación episcopal dejó claro el lema de toda su vida: “Sentir con la Iglesia”… El 15 de octubre de 1974 fue nombrado obispo de la Diócesis de Santiago de María… En El Salvador la situación de violencia avanzaba… En un determinado momento, los sacerdotes de la diócesis pidieron a Monseñor Romero que hiciera una denuncia pública…, pero Mons. Romero no había comprendido que detrás de las autoridades civiles y militares y del mismo Presidente de la República, Arturo Armando Molina, había una estructura de terror. Poco a poco comenzó a enfrentarse a la dura realidad de la injusticia social… En medio de ese ambiente de injusticia, violencia y temor, Mons. Romero fue nombrado Arzobispo de San Salvador el 3 de febrero de 1977. Tenía 59 años de edad…

Alguien escribió hace ya algunos años: “Eras un monseñor conservador, convencional, parte de la “nomenclatura” eclesiástica, cultor de imágenes y devociones, administrador de sacramentos a granel, predicador de resignación y prometedor de la gloria después de la muerte… El asesinato político de un sacerdote de San Salvador, te derriba del caballo como a Pablo y se produce tu conversión. “Yo soy Jesús a quien vos perseguís”. Se te abren los ojos para identificar quién es Jesús y quiénes son sus perseguidores: los militares en el poder y sus patronos, los mismos que habían alentado tu nombramiento de arzobispo para su propia seguridad y legitimidad… Te cegó la luz del Evangelio. El de la Bienaventuranzas y el del juicio final de San Mateo. Te diste cuenta de que los ritos y los símbolos, sin el testimonio de vida no valen nada. Ni siquiera la proclamación de la Palabra. Que el seguimiento de Jesús es un proyecto de vida, cuyos frutos no pueden esconderse. Que la fe, como en la física cuántica, es un proceso. Es el Reino de Dios que se construye y toca la trascendencia. Empieza con la vida pero no se acabará nunca. No hay amor más grande, por encima de códigos, ritos o hábitos, que dar la vida.”

LUNES, 22 DE MARZO DE 2010.

Ayer, en el evangelio de Juan, meditábamos el pasaje de la mujer adúltera… Una mujer que sí había cometido lo que era considerado delito y, según la ley, había que condenarla a muerte… Se la llevaron a Jesús, y quienes la llevaron a Jesús se encontraron con un primer gesto de indiferencia (se puso a escribir con el dedo en el suelo) y con un segundo gesto que les hizo, a la fuerza, mirarse a sí mismos y sentir la vergüenza de las propias acciones… La mujer, que estaba de pie, se encontró con la serena y firme actitud de Jesús, que también se puso de pie, reconociendo la dignidad de la mujer y advirtiéndole de la necesidad de no seguir por el mismo camino…

Hoy, en la primera lectura, otra mujer, esta inocente, y otros acusadores, que se sintieron heridos en su orgullo machista ante el rechazo de la mujer… En Susana, cabe destacar que la solución que encuentra es ponerse en manos de Dios y confiar en El… En cuanto a los ancianos, qué peligroso es que hagamos el mal, o lo intentemos, y lo queramos disimular u ocultar, porque esto nos puede llevar a mentiras y traiciones tan grandes que nos conviertan en asesinos… (Quiero hacer una alusión a lo noticioso que ha sido todo lo relacionado con casos de pederastia en la Iglesia Católica, y compartir la petición de perdón del Papa Benedicto XVI, con el llamado a asumir siempre la responsabilidad de nuestras acciones cualesquiera que sean…, pero también hacer el llamado para que tomemos conciencia de que muchas acciones delictivas y vergonzosas se realizan en todos los ámbitos de la sociedad, y en todos habría que emprender mecanismos de prevención: *) educación, *) salud psíquica y equilibrio personal, *) cualidades necesarias para la vocación a la que nos sentimos llamados: no todos servimos para sacerdotes, ni todos para educadores, ni todos para esposos o esposas, ni todos para médicos o psicólogos…) Por dicha, volviendo a la primera lectura, el Señor suscitó en Daniel el espíritu de sabiduría y discernimiento… que logró que aquel día se salvara una mujer inocente… La historia humana está plagada de inocentes asesinados a manos de hombres que representaban al pueblo, dotados de autoridad; y precisamente utilizando esa autoridad. Como estuvo a punto de sucederle a Susana. No siempre apareció alguien, como Daniel, que es capaz de revertir la condena. Y el inocente fue eliminado… Pero, no sólo quienes tienen autoridad… Quizá todos, alguna vez, hemos condenado o no hemos impedido que condenen: ¡Cuántas mujeres -también niños/as y hombres- perecen por la calumnia!… ¡Cuántos chismes inventamos!… ¡Cuántos cuentos traemos y llevamos!… ¡Cuántas palabras pervertimos!… ¡Con qué superficialidad tratamos todo… y qué poco nos importa el daño que se hace… hasta que nos toca directamente!… A veces, lo hacemos sin malicia, a veces por ignorancia… Por eso necesitamos de la luz que nos viene de Dios y es Jesús…

Los textos del evangelio de Juan muestran a los judíos tratando de acorralar a Jesús. Pero, cuanto más le cercan más elevada emerge la figura de Jesús. Eso sí, nadie viene a atestiguar sus palabras. Sus palabras no tienen otra garantía que la de su Padre. Pero ese Padre, ese Dios, es desconocido para los judíos: “Dónde está tu Padre”… Se da un círculo vicioso que no logran o no quieren romper. El Padre es garante de Jesús, pero para conocer a ese Padre tienen que dar fe a lo que Jesús dice… Lo conocerían -siempre en el misterio- si trataran de conocer a Jesús, profundizar en su persona y en su predicación. Pero los prejuicios que les genera la singularidad de la persona y de la enseñanza de Jesús, tan distinta a su manera de entender a Dios y a la religión, pueden más que su interés por la verdadEllos creen ya poseer la verdad, conocer a Dios. No hay por qué buscarla… Jesús, siendo la Palabra y siendo la Luz, viviendo en comunión con el Padre, no ha dejado de buscar la verdad en el campo y en la ciudad, en los buenos y en los malos, en los enfermos y en los sanos, en los pobres y en los ricos, en los maestros de la ley y en el pueblo oprimido, en los sacerdotes y en los mendigos… No ponemos en duda que la Verdad es Jesús, que la Palabra es Jesús, que la Luz es Jesús… Pero, ¿dónde buscamos nosotros la Luz, la Verdad, la Palabra?, ¿dónde buscamos a Dios?, ¿dónde buscamos a Jesús?… Con cierta ironía les digo: ¡Qué peligroso es saber el catecismo y algunos otros libros de memoria!… El que pueda entender, que entienda…

DOMINGO, 21 DE MARZO DE 2010.

Así dice el Señor, que abrió camino en el mar… “No recuerden lo de antaño, no piensen en lo antiguo; miren que realizo algo nuevo; ya está brotando, ¿no lo notan?… El texto de Isaías, que acabamos de escuchar, dice que no hay que recordar el pasado, pero el mismo texto lo recuerda al referirse a Dios como el que abrió camino en el mar, aludiendo a la liberación del pueblo… Sí hay que recordar las obras que el Señor hizo en el pasado, a fin de aprender a descubrir lo nuevo que el Señor quiere realizar y que ya está realizando… Y lo nuevo, lo definitivamente nuevo -que fue pasado, pero sigue siendo siempre presente, y es el futuro de la humanidad- es la Encarnación del Hijo de Dios, y lo que hombres y mujeres hagamos unidos a El, prolongando su encarnación, su presencia, su testimonio y su obra liberadora… A nosotros nos toca, con la gracia de Dios, abrir un camino por el desierto y ríos en el yermo… para apagar la sed de mi pueblo…. para que proclamara mi alabanza.” Son las grandes hazañas de Dios, las obras de su amor, prometidas y cumplidas en alianza con mujeres y varones fieles a su voluntad salvadora…

Más que decir “no hay que mirar al pasado”, quizá sea mejor decir “no nos quedemos mirando al pasado”… Una vez que Pablo conoció a Cristo -que es siempre la Buena Noticia, el Evangelio de Dios-, el apóstol miró a su pasado… y todo lo estimo pérdida comparado con la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor… Por él lo perdí todo, y todo lo estimo basura con tal de ganar a Cristo y existir en él… Sólo busco una cosa: [ahora sí] olvidándome de lo que queda atrás y lanzándome hacia lo que está por delante, corro hacia la meta, para ganar el premio, al que Dios desde arriba llama en Cristo Jesús… Jesús es el verdadero Tesoro escondido, porque sólo la fe descubre al verdadero Cristo, al Cristo que enamora de tal manera que por tenerle a El vale la pena renunciar a todo, e incluso a sí mismo y a las propias seguridades y apetencias… El Padre Schillebeeckx, teólogo dominico recientemente fallecido, decía que Dios es el futuro del hombre (no el pasado), y Cristo el sacramento del encuentro con Dios (yo diría: Cristo es la puerta para el encuentro con Dios…) Por eso decía que el misterio de la Encarnación-Redención es pasado, presente y futuro, porque el mismo Cristo que nos redimió y resucitado vive para siempre junto al Padre, es el Cristo vivo que mora en nosotros por la presencia y la acción de su Espíritu… Así es la profundidad de los misterios de nuestra fe, que nos llama a una búsqueda incesante, teniendo en cuenta lo que venimos diciendo: escuchar…, acoger…, interiorizar

Lo nuevo ha de hacerse presente, sobre todo, en nuestras actitudes ante las realidades que cada día nos encontramos en la vida… Ahí están las leyes, estaban y estarán, pero las leyes son letra que, si no hay espíritu, no sólo son letra muerta, sino que pueden matar en lugar de dar vida… Meditemos con este espíritu el pasaje evangélico de la mujer adúltera, donde Jesús, una vez más, por sus entrañas de misericordia, supera a la ley…

En aquel tiempo, Jesús se retiró al monte de los Olivos… (esas retiradas de Jesús solían ser para adentrarse en la oración, a fin de interiorizar -hacer suya- la voluntad del Padre…) Pero, al amanecer se presentó de nuevo en el templo, y todo el pueblo acudía a él, y, sentándose, les enseñaba… (al amanecer, a la luz del día, sentado como maestro, con autoridad…) Los escribas y los fariseos le traen una mujer… “Maestro, esta mujer ha sido sorprendida en flagrante adulterio. La ley de Moisés nos manda apedrear a las adúlteras; tú, ¿qué dices?” Le preguntaban esto para comprometerlo y poder acusarlo… (no les importaba la ley, sino que estaban manipulando una situación, sin importarles el sufrimiento de la persona humana, en este caso la mujer… que, por cierto, pareciera que adulteró ella solita…) Pero Jesús, inclinándose, escribía con el dedo en el suelo… Como insistían en preguntarle, se incorporó y les dijo: “El que esté sin pecado, que le tire la primera piedra.” E inclinándose otra vez, siguió escribiendo… (no importa la clase de pecado, sino la malicia del pecado y el daño que el pecado hace a los demás: adulterio o maltrato familiar, explotación sexual o explotación laboral, abandono de niños o de ancianos, apoyo a los corruptos, complicidad en las injusticias y en las guerras, aunque sea por pecado de omisión… ¿quién puede decir que no tiene pecado?…) Ellos, al oírlo, se fueron escabullendo uno a uno, empezando por los más viejos. Y quedó sólo Jesús, con la mujer, en medio, que seguía allí delante. Jesús se incorporó y le preguntó: “Mujer, ¿dónde están tus acusadores?; ¿ninguno te ha condenado?” Ella contestó: “Ninguno, Señor.” Jesús dijo: “Tampoco yo te condeno. Anda, y en adelante no peques más.”… Es la consigna que debemos hacer nuestra. No pecar más… Buscar nuevos caminos, quizá nuevas compañías, nuevas lecturas, nuevos espectáculos, nuevos intereses… y la novedad del silencio para entrar en la soledad del desierto y dejar que Dios nos hable al corazón…

VIERNES, 19 DE MAYO DE 2009. SAN JOSÉ, ESPOSO DE LA VIRGEN MARÍA.

Toda la historia sagrada está llena de la Promesa (y muchas promesas, si se quiere) y la Fidelidad de Dios a su Pueblo (y a la Humanidad entera, según nuestra fe cristiana). Las promesas, pero sobre todo la Promesa, se van transmitiendo por medio de patriarcas y reyes y profetas… hasta el Cumplimiento… Pues bien, preparando el Cumplimiento ya inmediato de la Promesa, Dios-que-es-el-Padre, dispone la Encarnación del Hijo-que-es-Dios, realizando así la Promesa “hecha a nuestros padres” por la acción del Espíritu-que-es-igualmente-Dios

El último de aquellos “nuestros padres” es José, hijo de David, esposo de María, de la cual nace Jesús, el Cristo, el Cumplimiento de la Promesa… Ya no hay más promesas, porque Dios ha irrumpido en nuestra Humanidad como el Tesoro escondido que hemos de buscar en este campo, en esta historia, en este mundo…

El quehacer humano más importante, el que da sentido a la existencia y la plenifica para la eternidad, es esa búsqueda del Tesoro, por el que vale la pena renunciar a todo lo demás, incluso a uno mismo y a las propias seguridades

En este marco grandioso para nuestra fe, aparece la figura de José de Nazaret, el carpintero, esposo de María… Efectivamente, el hecho sobresaliente de la vida de este hombre “justo” es el matrimonio con María… Un verdadero matrimonio, anterior al momento del Cumplimiento de la Promesa, y, en la voluntad de los contrayentes, seguro sin relación a ese Cumplimiento, cuya realización es iniciativa de sólo Dios

La iniciativa de Dios se va manifestando a quienes Dios elige para que participen en su acción salvadora, y ahí es donde van apareciendo los llamados del mismo Dios y las respuestas de las personas humanas creyentes

*) María, que, al hablarle el ángel de maternidad, dice que no tiene relación con ningún hombre; tiene esposo, pero todavía no conviven… Sin embargo, para esta singular maternidad, que será una maternidad virginal, Dios no necesita la participación de un hombre, sino tan sólo la confianza y el compromiso total de una mujer… Y María dice que SI… *) No sabemos como, pero José se percató de la maternidad de María y, aunque confiara plenamente en su esposa, la duda era demasiado fuerte; no podía dejar de amarla, y tampoco podía “aceptarla” públicamente, como si nada, y pensó “repudiarla en secreto”… Siendo “hombre justo”, como indica el Evangelio, no quiso admitir la sospecha (que le hubiese exigido denunciar a su mujer), pero tampoco avalar con su presencia un hecho inexplicable

En esta situación, se le aparece en sueños el ángel del Señor y le aclara el angustioso dilema… Lo de “aclarar” es mucho decir: pienso que ni María ni José vieron claro, sino que confiaron, descubrieron que se trataba de la voluntad de Dios, de la iniciativa de Dios… Y los dos dijeron que SI… Así, José “tomó consigo a su esposa” y con ella fue a Belén para el censo, y nació Jesús -el Verbo hecho carne-, acogido por los humildes pastores y buscado por los magos; pero también por la hostilidad de Herodes, que obligó a la Sagrada Familia a huir a Egipto. Después regresaron a la tranquilidad de Nazaret, hasta los doce años, cuando hubo el paréntesis de la pérdida y hallazgo de Jesús en el templo.

Después de este episodio, el Evangelio parece despedirse de José con una sugestiva imagen de la Sagrada Familia: Jesús obedecía a María y a José y crecía bajo su mirada “en sabiduría, en estatura y en gracia”… José, junto a María, ejerció plenamente de padre de Jesús y de esposo de la madre: no fue el padre biológico, pero sí el protector siempre presente y el ejemplo que todo hijo necesita, funciones infaltables en toda verdadera paternidad… ¿Y no tuvieron relaciones?… Tanto María como José encontraron el Tesoro, por el que vale la pena renunciar a todo lo demás, incluso a uno mismo y a las propias seguridades y apetencias… Solemos estar muy preocupados por lo menos (y valorarlo en exceso), cuando no hemos descubierto lo más

MIÉRCOLES, 17 DE MARZO DE 2010.

Una vez más, el profeta Isaías invita a la esperanza, pero también a la responsabilidad…

Dios, por medio de su Enviado y en atención a los méritos de su Hijo, quiere restaurar la humanidad, quiere que se compartan las heredades, quiere libertad para los cautivos y sabiduría para los ignorantes, quiere vida para todos… pero para eso tiene que convertir los montes en caminos y nivelar los senderos… No se puede alcanzar toda esa dicha con la desigualdad y la injusticia… Por eso, cuando comprobamos que el mundo no es ese paisaje esplendoroso, no podemos quejarnos diciendo: “Me ha abandonado el Señor, mi dueño me ha olvidado.” ¿Es que puede una madre olvidarse de su criatura, no conmoverse por el hijo de sus entrañas? Pues, aunque ella se olvide, yo no te olvidaré.” No podemos seguir tentando a Dios, ni podemos cerrar los ojos ante la falsedad de la omnipotencia de la ciencia y la técnica y, sobre todo, el Dinero… Ni las Armas ni el Capital acumulado de los poderosos van a traer la salvación a la humanidad…

¿Por qué no escuchamos la Palabra y reconocemos que… El Señor es clemente y misericordioso?… ¿Por qué no escuchamos el llamado de Jesús a ser perfectos como el Padre celestial es perfecto, y comenzamos a ser como Dios es… bueno con todos, cariñoso con todas sus criaturas, fiel a sus palabras, bondadoso en todas sus acciones… sosteniendo a los que van a caer, enderezando a los que ya se doblan?…

San Juan nos habla precisamente de esa identificación perfecta de Jesús con el Padre: “Mi Padre sigue actuando, y yo también actúo.”

Ya no es solamente que incumple las normas “sagradas” del sábado, del templo o de las purificaciones… Es que se atreve a llamar a Dios Padre suyo, haciéndose igual a Dios… Pero, para eso el Hijo de Dios asumió nuestra carne en María (para restaurar nuestra “naturaleza caída”, rota, pecadora, para hablarnos en persona y hacer de su persona encarnada el camino, la verdad y la vida…), por eso el hombre Jesús de Nazaret puede considerarse, incluso como hombre, el Hijo de Dios (porque con su capacidad humana, como la que nosotros tenemos, ha optado responsablemente, con plena libertad, por escuchar a su Padre, por acoger su Espíritu, por hacerse UNO con El, y responder haciendo las obras de Dios…)

Claro que, como obras de Dios, a veces esperamos verle subir por los aires o doblar cucharas o hacer se que se apague el sol…, pero, para Jesús, las obras de Dios son las obras del Reino: Los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos quedan limpios, los sordos oyen, los muertos resucitan, se anuncia a los pobres la Buena Nueva; ¡y dichoso aquel que no halle escándalo en mí!

“Se lo aseguro: El Hijo no puede hacer por su cuenta nada que no vea hacer al Padre. Lo que hace éste, eso mismo hace también el Hijo, pues el Padre ama al Hijo y le muestra todo lo que él hace”… Nosotros tampoco podemos dar vida y humanizar el mundo por nuestra cuenta, que es lo que muchas veces pretendemos, porque pensamos que nuestras ciencias y técnicas son las que transforman y mejoran…, pero las ciencias y las técnicas no son más que herramientas, por muy perfeccionadas que sean; falta siempre, para su aplicación, la mano de la persona humana, su inteligencia, su recta intención, su buena voluntad, su espíritu compasivo, en definitiva su amor… ¡Ahí está la vida!… Jesús es la verdadera manifestación de Dios… Por eso, se atreve Jesús a decir: “El Padre no juzga a nadie, sino que ha confiado al Hijo el juicio de todos, para que todos honren al Hijo como honran al Padre. El que no honra al Hijo no honra al Padre que lo envió. Os lo aseguro: Quien escucha mi palabra y cree al que me envió posee la vida eterna y no se le llamará a juicio, porque ha pasado ya de la muerte a la vida.”…

2010

Hoy, 11 de marzo, he cumplido, con fray José Antonio Fernández de Quevedo,

32 años de sacerdocio… Quiera Dios que,

uperando muchas deficiencias, estemos ejerciendo el ministerio para bien.

Les cuento para que nos tengan presentes en la oración

nos encomienden al Señor.

Que Él les bendiga.

Fr. Manuel Batalla Gimeno, o.p.

LUNES, 15 MARZO 2010.

Al reflexionar preparando esta predicación, primero me vino a la mente Haití… y se me ocurría pensar que en lugar de Jerusalén podíamos decir Puerto Príncipe… y también se me vino a la mente Chile, y Taiwán, y Turquía… y siempre que pienso en estos desastres tan llamativos y tan cubiertos por las cadenas noticiosas del mundo, me vienen a la mente también los millones de muertos y damnificados por esos otros terremotos y tsunamis silenciosos que cobran a diario muchas más víctimas… A veces, llega uno a ver el rostro y la estatura de alguna de esas víctimas (anoche vi un reportaje hecho en Camboya, sobre una niña campesina -Srey Lyn- de unos nueve años, a la que estaban preparando para que declarase ante el juez en contra de su padre que la había violado…)

Porque, hermanos, el profeta nos habla de su sueño, que también es el sueño de Dios, pero por el pecado los hombres seguimos abortando los planes de Dios, y siguen habiendo gemidos y llantos, niños malogrados y adultos que mueren prematuramente, muchas gentes sin casa y sin comida… No es lo negativo lo que quiero destacar, sino sobre lo negativo quiero destacar lo urgente que es nuestra conversión y la transformación de este mundo

Nos hemos acostumbrado a vivir pendientes de “signos y prodigios” de toda especie, boquiabiertos con los productos sensacionales de las técnicas y de los mil descubrimientos científicos… Vivimos en un mundo de ensueño… olvidados de que millones de padres y madres en el mundo están clamando: “Señor, baja antes de que se muera mi hijo”

El Evangelio nos dice que… El hombre creyó en la palabra de Jesús y se puso en camino. Iba ya bajando, cuando sus criados vinieron a su encuentro diciéndole que su hijo estaba curado. Él les preguntó a qué hora había empezado la mejoría. Y le contestaron: “Hoy a la una lo dejó la fiebre.” El padre cayó en la cuenta de que ésa era la hora cuando Jesús le había dicho: “Tu hijo está curado.” Y creyó él con toda su familia. Este segundo signo lo hizo Jesús al llegar de Judea a Galilea

No es Dios quien nos está fallando… Somos nosotros los que no creemos de verdad en la palabra de Dios, que es Jesús… Por eso, porque no creemos, no nos ponemos en camino… al encuentro del enfermo, del necesitado, del oprimido…

Lo que se nos pide no es que curemos, como Jesús, imponiendo manos o diciendo palabras… Los ricos y los que tenemos alguna posibilidad, cuando enfermamos, buscamos clínicas y médicos, medicinas y aparatos… Pues bien, la fe en Jesús nos ha de hacer trabajar y luchar para que en el mundo todas las personas tengan acceso a los médicos y a las clínicas, a las medicinas y a los aparatos que sean necesarios… Claro que eso no se puede lograr si al espíritu de Jesús se le adelanta el espíritu del Capital, si a la compasión y la misericordia se le adelanta la ambición y el cinismo

No hay solución si no reconocemos el pecado del mundo y reconocemos cada quien nuestro propio pecado… Reconocer el pecado no es una vergüenza, sino una liberación… Como reflexionábamos ayer… Déjense reconciliar con Dios, y dejen que Dios escuche su confesión y su arrepentimiento, dejen que Dios atienda a su dolor, díganle toda la verdad a Dios y, si no se atreven de un solo, vuelvan a buscar al Señor y vuelvan a llorar en su presencia y experimentar su consuelo… Es lo que pueden hacer en el sacramento de la reconciliación, buscando a un sacerdote que humildemente les muestre la actitud del padre, que san Lucas nos describe en la parábola del hijo pródigo… En esta Cuaresma, dentro de este Año Sacerdotal, no dejen de buscar el consuelo y la fuerza del perdón, para seguir caminando en una vida nueva y no volver a pecar… No volver a pecar, no porque hayan visto horrorizados el fuego del infierno, sino porque han experimentado gozosos la inagotable compasión de Dios…

DOMINGO, 14 DE MARZO DE 2010.

Las tres lecturas de este domingo son no sólo muy hermosas, sino impresionantes… En el libro de Josué, vemos que culmina el largo y esforzado camino del pueblo de Israel hacia la tierra prometida: Al entrar en ella, celebraron la Pascua… Y el día siguiente a la Pascua, ese mismo día, comieron del fruto de la tierra: panes ázimos y espigas fritas… y cesó el maná… Empieza una nueva vida, y el pueblo creyente entenderá muy bien que ha sido Dios quien les ha llevado a ese día feliz, aunque contando con la confianza y el esfuerzo del mismo pueblo…

San Pablo nos presenta también ese deseo de Dios para con todos nosotros: una vida nueva haciéndonos criaturas nuevasEl que es de Cristo es una criatura nueva. Lo antiguo ha pasado, lo nuevo ha comenzado… Todo esto viene de Dios, que por medio de Cristo nos reconcilió consigo y nos encargó el ministerio de la reconciliación… Ha comenzado lo nuevo, pero no llovido del cielo, aunque sea una bendición de Dios, sino producto de un esfuerzo y una lucha, porque aunque nuestro caminar está siempre lleno de caídas e infidelidades, Dios mismo estaba en Cristo reconciliando al mundo consigo, sin pedirle cuentas de sus pecados… A Dios no le interesa estar removiendo pasados, sino que surja en cada momento el esplendor de la vida y la alegría, la belleza del amor y la fidelidad en el amor… y para eso, a nosotros nos ha confiado la palabra de la reconciliación… de manera que nosotros actuamos como enviados de Cristo, y es como si Dios mismo los exhortara por nuestro medio. Así que, en nombre de Cristo les pedimos que se reconcilien con Dios

Si el llamado de la Cuaresma es: conviértanse y crean al Evangelio…, ese llamado se completa con este otro: déjense reconciliar con Dios… Sólo es cuestión de confiar en El, a pesar de todo lo que haya podido ocurrir en nuestras vidas… Déjense reconciliar con Dios, y dejen que Dios escuche su confesión y su arrepentimiento, dejen que Dios atienda a su dolor, díganle toda la verdad a Dios y, si no se atreven de un solo, vuelvan a buscar al Señor y vuelvan a llorar en su presencia y experimentar su consuelo… Es lo que pueden hacer en el sacramento de la reconciliación, buscando a un sacerdote que humildemente les muestre la actitud del padre, que san Lucas nos describe en la parábola del hijo pródigo… En esta Cuaresma, dentro de este Año Sacerdotal, no dejen de buscar el consuelo y la fuerza del perdón, para seguir caminando en una vida nueva y no volver a pecar… No volver a pecar, no porque hayan visto horrorizados el fuego del infierno, sino porque han experimentado gozosos la inagotable compasión de Dios…

Todos nos hemos alejado de Dios alguna vez, aunque haya sido sólo hasta el doblar de la esquina; pero Dios “no sabía” donde estábamos y su corazón de Padre sufría esa ausencia, la posibilidad de perder a su hijo querido… Quizá nos hemos ido lejos, llevándonos muchos dones del Señor y despilfarrando esos tesoros, traicionando el amor en el matrimonio, traicionando el amor en la vida religiosa, traicionando el amor en las promesas de servicio al pueblo… Reaccionemos, porque Dios sufre por nosotros: reconozcamos que tenemos un padre, y volvamos a El, confiados en que su bondad es más grande que nuestra indignidadAprendamos a ser protagonistas o testigos de estos encuentros… Como protagonistas, sintamos la mirada del padre, el abrazo del padre, los besos del padre, el gozo desbordante del padre, que se convierte en fiesta y banquete… Y si somos testigos, que salgan de nuestro corazón cualesquiera sentimientos de envidia o mezquindad… Aprendamos a alegrarnos por todas las buenas conquistas de nuestros hermanos y hermanas, en el campo que sea, pero, sobre todo, en este cambio que supone ser personas nuevas… Que el buen Dios nos lo conceda a todos… ¡Gustad y ved qué bueno es el Señor!

MIÉRCOLES, 10 DE MARZO DE 2010.

Me parece oportuno insistir en que el tiempo de Cuaresma es especialmente indicado para escuchar…, acoger…, interiorizar… y responder… al llamado a la conversión que nos dirige siempre la Palabra de Dios… Pero Dios no habla solamente *) por los textos de la Biblia, sino que habla también *) por la tradición viva de la Iglesia (que no es sólo el Magisterio, sino los testimonios de hombres y mujeres que han vivido ejemplarmente la fe) y habla también *) por los acontecimientos de cada día… ¿Escuchamos a Dios?… ¿Acogemos con gozo y gratitud lo que descubrimos como “palabra de Dios”?… ¿Guardamos en nuestro corazón -como María- lo que alcanzamos a descubrir como palabra de Dios?… ¿Respondemos a la vocación que hemos recibido, a la urgencia de buscar y decir la verdad, a la obligación de combatir las injusticias, a la exigencia de ser compasivos y misericordiosos, a la luz que ilumina nuestras limitaciones, errores y pecados?… ¿A qué llamamos conversión?… ¿Y qué tiene que ver con todo esto la ley de Dios y los mandamientos de la Iglesia?… ¿No somos personas libres?…

En la primera lectura (AT), Moisés dice al pueblo: “Yo les enseño los mandatos y decretos que me mandó el Señor, mi Dios, para que los cumplan en la tierra donde van a entrar para tomar posesión de ella. Pónganlos por obra, que ellos son sabiduría e inteligencia a los ojos de los pueblos que, cuando tengan noticia de todos ellos, dirán: “Cierto que esta gran nación es un pueblo sabio e inteligente.”… Por lo tanto, los mandamientos del Señor no buscan tener al pueblo sometido y domesticado con cumplimientos mecánicos y sin sentido, sino despertar y orientar la mente y el corazón del pueblo para que viva con sabiduría e inteligencia…

Jesús en el evangelio critica las interpretaciones exageradas que los maestros de su época hacen de la ley. Pero hoy la defiende, diciendo que hay que cumplir los mandamientos de Dios y que El no ha venido a abolir la ley, sino a darle plenitud, a perfeccionarla…

Pero, cuando Jesús propone la ley y los profetas como algo intocable y de cumplimiento obligatorio, se refiere al espíritu original de la ley que no era maniatar al hombre, sino mostrarle unas perspectivas de vida, un camino de libertad… La ley bien entendida no es esclavitud. Puede ser signo de amor y de libertad interior. La ley -los mandamientos de Dios, las normas de la vida familiar, de la comunidad religiosa, o de la Iglesia- se pueden cumplir sólo por evitar el castigo, por simple deber…, o por amor. El amor lo transforma todo. También las cosas pequeñas, los detalles… Jesús criticaba, sobre todo, la falta de amor… Por tanto, no despreciamos la Palabra de Dios, sino que cada día nos miramos al espejo para ver si vamos conservando la imagen que Dios nos pide… Es lo más propio de la Cuaresma: poner más atención a esa Palabra para contrarrestar otras muchas palabras que luego escuchamos en este mundo, y que generalmente no coinciden con lo que nos ha dicho Dios… Jesús criticó las rígidas y cínicas interpretaciones de los escribas y fariseos; y debemos seguir siendo críticos con quienes nos oprimen con interpretaciones rígidas y cínicas, aunque, en la actualidad, también debemos criticar y autocriticarnos por las frívolas y libertinas obediencias a muchas imposiciones del mercado, del consumismo, de la moda…

Hemos de ir estando claros… Los mandamientos de la Ley siguen siendo válidos, pero no suficientes. Son como leyes de mínimos, porque Jesús, con la nueva ley del amor, supera la Ley y sus exigencias… Y esas exigencias ya no son una carga insoportable, porque son asumidas y vividas con el amor y la fe, que son dones gratuitos de Dios… Algo que no comprenderemos, si caminamos sin escuchar, sin acoger y sin interiorizar la Palabra de Dios, de tal manera que vivamos en la presencia del Señor y el Señor se haga Presencia viva en nosotros

LUNES, 8 DE MARZO DE 2010. Día Internacional de la Mujer.

En días pasados, decíamos que, en este tiempo de Cuaresma, deberíamos estar más dispuestos a… escuchar…, acoger…, interiorizar… y responder… a la Palabra de Dios que, por medio de la Escritura y por medio de los acontecimientos y las actuaciones de las personas, nos convoca a la conversión… La conversión, en sentido cristiano, consiste en tener todo nuestro ser, desde la hondura del espíritu, encaminado en la dirección adecuada, es decir, orientado hacia Dios, en quien vislumbramos la plenitud del amor y de la vida… En nuestra experiencia de fe *) no podemos perder de vista, ni por un instante, al Dios invisible, que es la meta definitiva de nuestro existir; *) caminamos hacia Dios, escuchando a Jesús, acogiendo su Espíritu y siguiendo su Camino, de modo que, como Jesús, pasemos por esta historia haciendo el bien… Para esto –caminar hacia Dios, con Jesucristo, haciendo el bien– es la Cuaresma… y todas las mediaciones que la Iglesia nos invita a practicar, entre ellas la escucha atenta, acogedora, interioriza y “responsable” de la Palabra de Dios… Fijémonos en los textos de la liturgia de este día…

Naamán tiene necesidad de curación, y una muchacha, raptada y hecha sirvienta de su mujer, compasivamente le muestra el camino para esa curación… El rey de Siria piensa inmediatamente, como los poderosos, en comprar el servicio del profeta, enviándole regalos… Eliseo no tiene necesidad siquiera de ver a Naamán, sino que, sin darse importancia, le dice lo que debe hacer para curarse…, pero Naamán reacciona con una gran soberbia: “Yo me imaginaba que saldría en persona a verme, y que, puesto en pie, invocaría al Señor, su Dios, pasaría la mano sobre la parte enferma y me libraría de mi enfermedad. ¿Es que los ríos de Damasco, el Abana y el Farfar, no valen más que toda el agua de Israel? ¿No puedo bañarme en ellos y quedar limpio?” Y serán de nuevo los siervos quienes, con la sensatez y la sabiduría de los humildes, le hacen reaccionar para que acceda y cumpla lo que el profeta le ordena… Por fin, accede y puede orientar su vida en la dirección adecuada: “Ahora reconozco que no hay dios en toda la tierra más que el de Israel.Dios se ha servido de los humildes que, movidos a compasión, conocen la verdad

Jesús, en el evangelio, aludirá al hecho que cuenta la primera lectura… Se encuentra en la sinagoga de Nazaret, su pueblo, y por tanto está en medio de gente religiosa y cumplidora de las leyes, pero es precisamente la gente que no entiende a Jesús, que no lo acepta, porque no tienen un corazón atento y acogedor, capaz de interiorizar y dispuesto a vivir “responsablemente”, sino que se limitan a cumplimientos superficiales buscando sólo su interés o la solución a sus problemas, sin abrirse a los dones de Dios, que son también para los demás… Jesús busca, quiere, espera algo más que el cumplimiento de normas y la práctica de ritos y ceremonias… Ellos se limitan a eso, y por eso no aceptan a Jesús, y Jesús se siente rechazado: Les aseguro que ningún profeta es bien mirado en su tierra

Recuerdo e insisto en lo que san Pablo nos decía el domingo: No quiero que ignoren, hermanos, que nuestros padres estuvieron todos bajo la nube y todos atravesaron el mar y todos fueron bautizados en Moisés por la nube y el mar; y todos comieron el mismo alimento espiritual; y todos bebieron la misma bebida espiritual, pues bebían de la roca espiritual que los seguía; y la roca era Cristo. Pero la mayoría de ellos no agradaron a Dios, pues sus cuerpos quedaron tendidos en el desierto… Y es que, con frecuencia, estamos con Dios tan sólo de palabra, pero en el fondo no lo aceptamos ni queremos conocerlo de verdad… Por eso, cuando se escucha la verdad, muchos se escandalizan… Al oír esto, todos en la sinagoga se pusieron furiosos y, levantándose, lo empujaron fuera del pueblo hasta un barranco del monte en donde se alzaba su pueblo, con intención de despeñarlo. Pero Jesús se abrió paso entre ellos y se alejaba… Esta predicación es para nosotros, para los que estamos en la Iglesia (en la sinagoga), que quizá nos sentimos demasiado seguros de nosotros mismos, no confiados en la bondad y la misericordia de Dios…

MIÉRCOLES, 3 DE FEBRERO DE 2010. Cumpleaños Bienvenida…

Fijémonos en la importancia que los evangelios dan a la conciencia de Jesús sobre el desenlace de su vida… y también sobre lo que es una conciencia cristiana iluminada por la conciencia, la palabra y el testimonio de Jesús… y no olvidemos que la luz le viene a Jesús, sobre todo, por la oración, en el diálogo íntimo con el Padre

  • En el pasaje en el que Jesús -estando en oración- pregunta a los discípulos, y Pedro confiesa que es el Mesías, Jesús les anuncia su muerte y resurrección… e invita a seguirle con la condición de la renuncia a uno mismo…
  • En el pasaje de la transfiguración -estando en oración- Elías y Moisés hablan con Jesús de la muerte que le espera en Jerusalén…
  • Hoy, de nuevo, mientras van de camino hacia Jerusalén, Jesús insiste en el tema… La naturaleza humana de Jesús se rebela ante la muerte, pero su conciencia creyente, fiel a la voluntad del Padre, le dice que no puede desertar del Camino emprendido, aunque ello suponga el martirio… (la muerte no es decisión de Jesús, sino de aquellos que se oponen a su Camino y no toleran su Testimonio… como en el caso de Jeremías, según la primera lectura)

Pero, en el contexto del esfuerzo de Jesús por concienciar a los apóstoles y a los discípulos, aparece la madre de los Zebedeos con sus hijos, en una escena que nos ofrece detalles para meditar:

  • se postró para hacerle una peticiónreconociendo de esa manera el “mesianismo” de Jesús, pero sin haber entendido el tipo de mesianismo que Jesús acepta como Enviado e Hijo predilecto del Padre Dios…
  • Por eso, Jesús responde: “No saben lo que piden. ¿Son capaces de beber el cáliz que yo he de beber?” Contestaron: “Lo somos.” Desde luego, no midieron el alcance de sus palabras, porque estaban actuando con una ambición “demasiado humana” (o quizá “poco humana”, nada trascendente, si tenemos en cuenta la integralidad de la persona cuya integración la da el centro de su ser, que es el espíritu…) Ahora bien, fijémonos en otro detalle, y es que los otros diez, que lo habían oído, se indignaron contra los dos hermanos… Quizá iban con la misma ambición, quizá sintieron que se les habían adelantado los hijos de Zebedeo…
  • Jesús aprovecha para darles una gran lección: les dijo: “Sabéis que los jefes de los pueblos los tiranizan y que los grandes los oprimen. No será así entre vosotros: el que quiera ser grande entre vosotros, que sea vuestro servidor, y el que quiera ser primero entre vosotros, que sea vuestro esclavo. Igual que el Hijo del hombre no ha venido para que le sirvan, sino para servir y dar su vida en rescate por muchos.

Nos hemos de preparar todos en la vida, cuanto más mejor, cuidando mucho dos puntos: primero, que todos y todas tengan oportunidad…, segundo, que tengamos conciencia de que no nos preparamos para tener poder, sino capacidad de servir… Y en ese sentido nos hemos de examinar mucho: ¿para que quiero ganar dinero?…, ¿por qué quiero ganar “tanto” dinero?…, ¿por qué me presento a unas elecciones o a unas oposiciones?…, ¿por qué quiero un cargo en la comunidad?…, ¿por qué quiero un ministerio en la Iglesia?…

Se dice que el poder corrompe… y, ciertamente, cuando se tiene poder -sea político o religioso, ideológico, económico o familiar- cuesta mucho aceptar cuestionamientos, y por ello quien tiene poder y autoridad se ha de revisar mucho a ver si está actuando correcta o corruptamente… Ante los avisos de Jeremías, los habitantes de Jerusalén dijeron: “Vengan, maquinemos contra Jeremías, porque no falta la ley del sacerdote, ni el consejo del sabio, ni el oráculo del profeta; vengan, lo heriremos con su propia lengua y no haremos caso de sus oráculos.

Cuando una sociedad se corrompe, de ordinario están también corrompidos el sacerdote, el sabio y el profeta… es decir, el falso sacerdote, el falso sabio y el falso profeta… Jesús, en su momento, denunció la hipocresía de todos ellos: aludir a temas como su protesta respecto del templo (Lc 19, 45-48), de la cátedra de Moisés (Mt 23, 1-12), de los falsos profetas (Mt 24,11)…

MIÉRCOLES, 24 FEBRERO 2010.

Las lecturas nos presentan: una comunidad no judía que se convierte con la predicación del profeta Jonás… y una comunidad judía que no acepta la predicación de Jesús, sino que exige signos (Es como decir: tu palabra nos muestra el Camino, nos ayuda a descubrir nuestras limitaciones y nuestros errores, nuestras debilidades y pecados, pero eso ya lo conocemos y… ya tenemos nuestra solución, tenemos nuestros ritos que nos purifican siempre que necesitamos y con eso tenemos de sobra: ¡ya cumplimos!… Ahora lo que necesitamos son señales para salir de nuestro aburrimiento, de nuestra rutina, de nuestro cumplimiento sin sentido…, ahora queremos espectáculo, algo que no nos toque por dentro y nos permita seguir llevando nuestras dobles vidas, nuestras vidas hipócritas…)

¿Qué buscamos nosotros?… ¿Qué esperamos del Evangelio?… Pienso, hermanos, que mucho de nuestra actividad pastoral, litúrgica, catequética e incluso teológica y “espiritual”, responde más al afán de novedades superficiales que a la búsqueda sincera del Señor, que vive en nosotros, se encuentra dentro de nosotros mismos

Jesús no hace señales como espectáculo, no es un charlatán ni un mago de circo… Jesús no busca protagonismo, sino hacer la voluntad del Padre y ser testigo de su misericordia y de su amor… Si algunos empiezan a creer en él porque han visto una curación, una conversión de agua en vino, una multiplicación de panes o la resurrección de un muerto, en todos los casos, siempre, la acción de Jesús es la respuesta no a una curiosidad, sino a una situación o a una petición que mueve su compasión… Quienes buscan sinceramente “ven” la gran señal, a veces en detalles pequeños… Quienes no buscan sinceramente, no creerán “ni aunque resucite un muerto”… (“Yo creo que un desafío serio, muy serio, para la predicación dominica hoy es conseguir hoy personal y comunitariamente unos niveles de experiencia de Dios, de experiencia de fe, que dé de sí una predicación verdaderamente evangélica” -dice fr. Felicísimo Martínez)… No basta con preguntarnos: ¿qué buscamos?, sino que es necesario preguntarnos: ¿qué ofrecemos?…

La señal, el verdadero signo que el Padre nos ha enviado, es Jesús; no hay otra señal… Pero, creyendo en El, aceptándole a El, a la luz de su testimonio, podemos abrir los ojos y ver otros testimonios como el de Jesús: personas que responden a situaciones y a clamores de la humanidad, movidos por la compasión, porque poseen el Espíritu de Jesús… y descubren que el sentido de su existencia es pasar por el mundo haciendo el bien, vivir para que el mundo tenga vida y vida en abundancia, como Jesús… Son personas, hombres y mujeres, que no anulan ni empequeñecen el testimonio único de Jesucristo, sino que, por El, son también ellos y ellas manifestación de la presencia de Dios entre nosotros… Para nosotros, son ejemplos a imitar, como el samaritano para el doctor de la ley, a quien dirá Jesús: “Anda y haz tu lo mismo”…

¿Qué significa todo esto en Cuaresma?… Conviértete y cree en el Evangelio, repetimos al inicio de la Cuaresma… La conversión es un camino, un movimiento… y siempre hay dos puntos: uno de llegada y otro de partida… Los ninivitas, con la predicación de Jonás, así lo entendieron… En cambio, la “generación” de los judíos, no lo entendió ni con la predicación de Jesús… Mientras los ninivitas reconocieron su perversión y su pecado que los alejaba de Dios y se pusieron de inmediato en camino…, aquella “generación” de judíos se empecinaba en creer que sus ritos y tradiciones, sus cumplimientos externos eran lo que agradaba a Dios, sin aceptar la perversión de sus conductas y parecían optar por “morir en su pecado”… La conversión es camino con punto de llegada y punto de partida: El punto de llegada es Dios, pero, si necesitamos conversión, es porque no tenemos a Dios (o lo tenemos “muy poco”…) y para ponernos en camino necesitamos reconocer que estamos en un punto de partida, en el que no debemos quedarnos estancados, del cual debemos alejarnos, es decir, de todo aquello que nos separa de Dios… sabiendo que lo que nos separa de Dios es lo que nos separa de los hermanos; y lo que nos separa de los hermanos nos separa también de Dios… Para poder tomar conciencia de todo esto, es que, en esta Cuaresma, necesitamos la soledad y el silencio ante Dios… con sinceridad… Fr. Manolo, o.p.

Anteriormente había recopilado las direcciones de algunos de sus trabajos:

¿Cómo luchar contra el terrorismo?

¿Qué está cambiando?

¿Qué es la navidad?

El cambio interior

El rosario de María, la virgen madre

El misterio de Dios

Pentecostés…

Dice fray Manolo:

Ya saben que lo que les envío, menudo atrevimiento, no es más que el esquema -esqueleto sin carne- de lo que predico cuando hay transmisión por Radio Fides.
No es que no predique si no hay transmisión, pero no tengo tanto miedo a perderme y enredar más las ideas…

Bueno, a todos los que estos apuntes les ayuden, que busquen sin cesar más allá, y no dejen de pedir al Señor por mí.

Les encomiendo al dulce amparo de María y de José.

Fr. Manolo, o.p.

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